Publicado el 8 de marzo de 2020 en la Revista Narrativas Sociológicas de El Colegio de México, México D.F.
Ahí va el link para descargar el texto completo:
Elizabeth Andia Fagalde
miércoles, 18 de diciembre de 2019
UNA MIRADA A LOS HECHOS DE OCTUBRE Y NOVIEMBRE DE 2019 EN BOLIVIA
Etiquetas:
clase media,
derecha,
Evo Morales,
indígena,
izquierda,
Jeanine Añez,
mestizo,
política en Bolivia,
racismo
Ubicación:
Bolivia
jueves, 8 de agosto de 2019
UN CAMINO SIN RETORNO

Aquí va el link para descargar el libro completo:
https://drive.google.com/file/d/1cUa5jy_w_hcG0HRIQ1Af0wwMO3CMen4X/view?usp=sharing
El texto aún se puede recoger en forma física y en CD, de manera gratuita en las oficinas del IIAA ubicadas en el 6to. piso del Monoblock Central de la UMSA. Av. Villazón Nº 1995, La Paz, Bolivia.
lunes, 22 de octubre de 2018
UN CAMINO SIN RETORNO
Investigación realizada con fondos concursables IDH y publicada en físico por el Instituto de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas (IIAA) Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). La Paz, Bolivia.
El texto se puede recoger en forma gratuita en las oficinas del IIAA ubicado en el 6to. piso del Monoblock Central de la UMSA. Av. Villazón Nº 1995, La Paz, Bolivia. Proximamente se podrá obtener la versión en CD y asimismo se colgará el enlace para obtener la versión en digital.
Se trata de una investigación en coautoría con Jimmy Leaño Espejo, que fue realizada por un equipo de investigación compuesto por Patricia Trino Camacho (consultora informática) y 8 tesistas de la Facultad de Ciencias Sociales.
RESUMEN
Este trabajo es
producto de una exhaustiva investigación que se propuso indagar el
funcionamiento de la problemática de Trata y Tráfico en la ciudad de La Paz,
Bolivia; desde una mirada conceptual de género y de identidad cultural puesto
que, tanto las desigualdades de género como la procedencia cultural se
consideran altos factores de vulnerabilidad.
En esta perspectiva, se
trató de determinar las causas y factores de riesgo que, junto a las
mencionadas anteriormente, hacen que toda la población, y en especial niñ@s,
adolescentes y mujeres, se encuentren corriendo una alta inseguridad y siendo
proclive a ser víctimas de Trata y Tráfico. Para ello, se utilizó un enfoque
teórico metodológico interdisciplinario e interseccional.
Asimismo, se procuró
construir modelos de ruta crítica que, generalmente conlleva el proceso de
Trata y Tráfico en situaciones en las que la urbe paceña juega el papel de
origen, tránsito y destino de las víctimas, según los requerimientos de los
victimadores y del mercado de trabajo a
nivel nacional e internacional. Para ello, se revisó, compiló y sistematizó la
información obtenida y la normativa nacional e internacional referente a la
temática. Por ende, el método utilizado en la investigación fue desde un
abordaje cuantitativo como cualitativo, además de la creación de dos espacios
de diálogo: uno con expert@s en la problemática, y otro con la población
universitaria (estudiantes y docentes) a través de un proceso participativo e
inclusivo en mesas de trabajo, explorando las experiencias, acciones
desarrolladas y propuestas.
Todo este delicado
proceso dio lugar a una obtención de resultados que conducen a una profunda
reflexión acerca de las fortalezas y debilidades institucionales para combatir
este flagelo, refuerza el conocimiento de las tácticas y estrategias que
utilizan las redes de tratantes, y procura llevar al entendimiento de los
factores simbólico - culturales que pesan en la mentalidad nacional e
internacional para que, a lo largo del tiempo persistan estas prácticas negativas.
Igualmente, se propone
influir en la deposición de posiciones de lucha aisladas y, más bien vigorizar
una lucha conjunta institucional para efectivizar resultados que beneficien de
manera contundente, el proceso de rescate, recuperación y reinserción social de
las víctimas.
Finalmente, como un
aporte de la UMSA, institución que dio lugar a esta investigación, se presenta
una propuesta, además de un conjunto de sugerencias, de un sistema de registro
de casos de Trata y Tráfico que aglutine información y facilite el control por
parte de las instituciones estatales y no estatales para, de este modo,
constituir una red efectiva de ofensiva ante las redes delictivas que operan en
la ciudad de La Paz con conexiones en el interior y exterior del país.
lunes, 18 de junio de 2018
CULTURA Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LA POBLACIÓN ADULTA MAYOR MIGRANTE INDÍGENA EN LA CIUDAD DE EL ALTO (BOLIVIA)
Publicado en: Los Pueblos Indígenas de América Latina. Actas del II CIPIAL. Abbona, A. y Roca, I. (Eds.). Santa Rosa, La Pampa, Argentina. Universidad Nacional de La Pampa. EdUNLPam. (Pp. 929-959). Documento EPUB, PDF.
En este sentido, la ciudad de El Alto, ubicada en el Altiplano paceño – boliviano (departamento de La Paz), nació un 6 de marzo de 1986, contando en la actualidad apenas con 30 años de vida, y principalmente estar compuesta por poblaciones migrantes indígenas andinas (aymaras en mayor proporción, y quechuas y en menor proporción) y mestizas. La población aymara principalmente proviene de las provincias Ingavi, Pacajes, Los Andes y Omasuyos pertenecientes a la zona andina.
El proceso de urbanización de El Alto se inició en los años 40. Algunas cifras revelan el flujo de crecimiento de la población alteña desde esa época hasta la fecha: en 1960 esta ciudad contaba con 30.000 habitantes (PNUD/HABITAT 1991, citado en Pérez 2003, p. 13), en 1976 la población alcanzaba a 100.000 habitantes (Pérez 2003, p.13). El censo de 1992 arrojó datos de que hasta esa fecha, los habitantes alteños eran más de 400.000. En 1998, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Dirección de Políticas de Población proporcionaron dos cifras diferentes aunque aproximadas acerca del número de pobladores/as alteños/as: 534.466 y 589.997 respectivamente (Pérez 2003, p.13). El Director de Planificación y Programación de Operaciones del INE, Ignacio Flores (2015, Enero 23) indica que en el censo de 2001, la ciudad de El Alto presentaba una cantidad poblacional de 649.958 habitantes, y según los datos del censo 2012 se reporta que la ciudad de El Alto contaría con 848.452 habitantes, siendo la misma, la segunda ciudad más poblada de Bolivia, después de Sana Cruz.
Como se puede apreciar, la ciudad alteña se consolidó como una gran urbe cuando el gobierno de Víctor Paz Estensoro relocalizó a la población minera que trabajaba en centros mineros de los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Sucre, pasando la población de 100.000 en 1976 a 400.000 en el censo de 1992, y creciendo aún más hasta la actualidad sin ninguna planificación urbana.
Sin embargo, se cuenta con 14 Distritos y tres zonas alteñas definidas: la Norte, con una alta densidad poblacional y con habitantes del área rural cuya cultura es la aymara en primera generación; la Sur, constituida por asentamientos más nuevos, con menor densidad poblacional que la zona Norte. Esta población si bien proviene del departamento de La Paz y de otros, en una segunda o tercera generación también tiene orígenes aymaras en su mayoría, siendo otra característica el poseer raíces mineras. La zona Central está habitada por una clase media en cuanto a mejor infraestructura y acceso a servicios básicos (Pérez, 2003).
Sin embargo, no perdieron su tradición política - combativa y organizativa desde distintos espacios, tal es así que fueron estas organizaciones quienes defendieron la nacionalización del gas en 2003 y dieron su apoyo a Evo Morales para catapultarlo como presidente del país en 2006.
Según el documento de Huenchuan (s.f., p. 3) “La vejez se define desde la edad cronológica que se expresa en años; desde la edad fisiológica que significa el proceso de envejecimiento fisiológico; y desde la edad social, que se refiere a actitudes y conductas que se consideran adecuadas para una determinada edad cronológica”.
Las dos primeras definiciones se las considera de manera general, empero, la tercera puede variar de acuerdo a una determinada cultura. Así, el concepto de vejez es cultural, “Cada cultura posee un ethos en el cual se encuentra el significado de la vejez” (Huenchuan, s.f., p. 23). Mientras en las sociedades modernas urbanas se considera a la persona vieja como un ser improductivo que debe “retirarse” del trabajo y aislarse paulatinamente de cualquier interacción social laboral y/o recreativa; en las sociedades híbridas [premodernas y modernas] generalmente de origen indígena y dedicadas al trabajo manual [actividades agrícolas, mineras y otras], según Huenchuan (s.f.) se tiene otra concepción, “La vejez, la muerte, la enfermedad están integradas a la cotidianidad: los viejos y las viejas son la sabiduría de tradiciones y costumbres que la familia tiene que conservar” (p. 25). No sería la práctica de simples tradiciones sino, de su propia concepción del mundo.
La cultura, en sentido abstracto y como un aspecto de la vida social, se toma desde una perspectiva simbólica, que se diferencia del concepto de cultura que “… designa un mundo delimitado y concreto de creencias y prácticas. En esta otra dirección la cultura se considera como perteneciente a una “sociedad”” (Giménez, 2005, p. 374), que a veces está ligada a un grupo étnico en concreto. Ya se mencionó que la mayoría de los (as) habitantes alteños son de origen aymara y quechua, sin embargo, al migrar del área rural adquieren otro tipo de prácticas relacionadas con la modernidad que representa el espacio urbano construyendo una modernidad “propia” (Andia, Villca y Choquetarqui 2006, p. 177). Entonces cultura va a significar un conjunto de sentidos (Geertz, 1987).
Desde la concepción estructuralista neo – marxista de John B. Thompson en su libro Ideology and Modern Culture (1990), deviene en la noción de cultura que ante todo es dinámica, se transforma en el tiempo y en el espacio dando paso a nuevos contextos socio-culturales y por ende a nuevas formas simbólicas que se encuentran inmersas en contextos sociales estructurados, que "... también son manifestaciones de relaciones de poder y se hallan inmersas en el conflicto social” (como se citó en Giménez, 1994, p. 40).
Por ejemplo, respecto a los valores aymaras y quechuas, en ese paso del sector rural y semi-rural a la ciudad, éstos pasan por un proceso que va de la colectividad [comunidad] al individualismo, entonces, valores como la solidaridad, la reciprocidad, el velar por el bienestar común se van perdiendo, sin embargo entre los adultos (as) mayores se nota que, como una parte de su cultura heredada de sus ancestros, se mantiene con más fuerza el velar por la comunidad, en este caso, vecinal.
En la época de la colonia hasta la fundación de la República surgió una fuerte “jerarquización construida en base a una asimilación de la modernidad occidental que conllevó juicios valorativos de superior e inferior dando lugar a actitudes despreciativas y de menosprecio a todo lo proveniente de Los Andes, mientras más se asimilaba valores modernos se era más "civilizado" siendo lo cotidiano las acciones de exclusión y discriminación” (Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 186). En este contexto se impuso el patriarcado en los sistemas simbólicos de una sociedad en la que según Isbell (1997, p. 251) predomina el género femenino, y con la invasión española el cristianismo impuso el género masculino con lo patriarcal y el pecado en todo ámbito. Por ello es importante tomar en cuenta la perspectiva de género en la modernidad que contiene significaciones sociales y culturales patriarcales. De acuerdo a Comas (1995, p. 42 - 43):
En la clase media, aunque tengan orígenes indígenas, en las celebraciones se va perdiendo la forma ya que se va adquiriendo más usos occidentales, por generaciones aunque las mujeres tratan de transmitir este lenguaje a sus hijas (os) para que no se pierdan los valores de agradecer, pedir y velar; aunque en otros casos surge una negación de sus propios ancestros al considerar a sus antiguos usos como “cosa de indios”.
Ya sea en un lenguaje andino, occidental o sincrético, está claro que en general las mujeres son quienes normalmente median, dialogan, interceden entre este mundo y el invisible, entre el creer, ch´allar y/u orar y practicar. Asimismo, agradecen, están en permanente relación con la Naturaleza: “dan de comer” a la Pachamama, y piden por la familia y la colectividad, en otras palabras este proceso pasan fundamentalmente por el ser mujer – madre (Andia, Villca y Choquetarqui, 2006).
Se debe destacar que en las culturas indígenas ancestrales es visto como algo “natural” el hecho de accionar para hacer males, como equilibrio entre los opuestos.
Cuadro Nº 3
Existe un consenso en la clase popular que, se puede decir está con un pie en el área rural y en el área urbana en que en la vida en comunidad hay más confianza, no pasa tanto por el color de la piel sino por vivir o proceder del mismo lugar Se podría decir que se da un crecimiento conjunto y se cultivan los valores morales que hacen a la colectividad. Cuando ya se migra a la ciudad, como se procede de distintos lugares, esta confianza y respeto se pierde y empiezan los miramientos y desconfianza porque la vecindad ya resulta ser extraño, disperso.
Tanto en la clase popular como en la clase media el hecho de reunirse, participar, para las adultas mayores significa descansar, relajarse, recrearse, mediante la socialización, aunque es destacable que mientras en la clase media se reúnen para compartir una merienda y para realizar actividades religiosas, y alguna vez alguna actividad manual; en la clase popular se reúnen además para hacer alguna actividad manual o ejercicio físico que es muy importante, tal vez proveniente del área rural donde se camina y se hace deporte.
Ponencia presentada al Segundo Congreso Internacional de Los Pueblos Indígenas de América Latina. Siglos XIX-XXI (CIPIAL) realizado en Santa Rosa, La Pampa, Argentina. Septiembre, 2016.
Introducción
En los pueblos indígenas
de Bolivia y de Latinoamérica en general, es conocido el valor que tienen la sabiduría
y accionar de los ancianos (hombres y mujeres) para el bienestar de la
comunidad rural y/o vecinal, sobre todo en las áreas periféricas urbanas,
particularmente de ciudades compuestas por una población joven migrante, del
área rural a la urbana.
En este sentido, la ciudad de El Alto, ubicada en el Altiplano paceño – boliviano (departamento de La Paz), nació un 6 de marzo de 1986, contando en la actualidad apenas con 30 años de vida, y principalmente estar compuesta por poblaciones migrantes indígenas andinas (aymaras en mayor proporción, y quechuas y en menor proporción) y mestizas. La población aymara principalmente proviene de las provincias Ingavi, Pacajes, Los Andes y Omasuyos pertenecientes a la zona andina.
El proceso de urbanización de El Alto se inició en los años 40. Algunas cifras revelan el flujo de crecimiento de la población alteña desde esa época hasta la fecha: en 1960 esta ciudad contaba con 30.000 habitantes (PNUD/HABITAT 1991, citado en Pérez 2003, p. 13), en 1976 la población alcanzaba a 100.000 habitantes (Pérez 2003, p.13). El censo de 1992 arrojó datos de que hasta esa fecha, los habitantes alteños eran más de 400.000. En 1998, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Dirección de Políticas de Población proporcionaron dos cifras diferentes aunque aproximadas acerca del número de pobladores/as alteños/as: 534.466 y 589.997 respectivamente (Pérez 2003, p.13). El Director de Planificación y Programación de Operaciones del INE, Ignacio Flores (2015, Enero 23) indica que en el censo de 2001, la ciudad de El Alto presentaba una cantidad poblacional de 649.958 habitantes, y según los datos del censo 2012 se reporta que la ciudad de El Alto contaría con 848.452 habitantes, siendo la misma, la segunda ciudad más poblada de Bolivia, después de Sana Cruz.
Como se puede apreciar, la ciudad alteña se consolidó como una gran urbe cuando el gobierno de Víctor Paz Estensoro relocalizó a la población minera que trabajaba en centros mineros de los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Sucre, pasando la población de 100.000 en 1976 a 400.000 en el censo de 1992, y creciendo aún más hasta la actualidad sin ninguna planificación urbana.
Figura 1: La Ceja de El Alto, una de las zonas más caóticas
de esta ciudad del altiplano boliviano. Fuente: EL DIA (2016, mayo).
de esta ciudad del altiplano boliviano. Fuente: EL DIA (2016, mayo).
Sin embargo, se cuenta con 14 Distritos y tres zonas alteñas definidas: la Norte, con una alta densidad poblacional y con habitantes del área rural cuya cultura es la aymara en primera generación; la Sur, constituida por asentamientos más nuevos, con menor densidad poblacional que la zona Norte. Esta población si bien proviene del departamento de La Paz y de otros, en una segunda o tercera generación también tiene orígenes aymaras en su mayoría, siendo otra característica el poseer raíces mineras. La zona Central está habitada por una clase media en cuanto a mejor infraestructura y acceso a servicios básicos (Pérez, 2003).
Figura 2: Mapa de los 14
Distritos de El Alto.
Fuente: @4000 Vivir en
El Alto (2015, abril).
No obstante, los
habitantes de esta zona (Central), como casi toda la población proveniente del
departamento paceño y zonas aledañas como el Altiplano, también posee orígenes
aymaras y en menor medida, quechuas, más allá de una tercera generación, así
como, en algunos casos se observa la pertenencia al grupo de mineros
relocalizados, generalmente en una segunda generación que, posiblemente tuvo un
acceso rápido a una situación de vida más o menos acomodada (Andia, Villca y
Choquetarqui 2006, p. 188).
Figura 3: Organizan la primera ruta
turística de los ‘cholets’.
Colores. Uno
de los edificios construidos con estas características. AFP.
Fuente: LA RAZÓN (2015, 22 de abril).
Fuente: LA RAZÓN (2015, 22 de abril).
Esta población minera migrante, ahora
urbanizada empezó a dedicarse principalmente a actividades comerciales,
producción en fábricas, microempresas y otros.
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Figura 5: El Alto acoge a unas 25 mil microempresas que generan 165 mil empleos. Fuente: LA RAZÓN (2013). |
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Figura 4: Descontrol. Actividad económica en la calle 3 de la Ceja de El Alto. Alcaldía reduce requisitos para licencias de negocios. Fuente: LA RAZÓN (2011, 5 de julio). |
Sin embargo, no perdieron su tradición política - combativa y organizativa desde distintos espacios, tal es así que fueron estas organizaciones quienes defendieron la nacionalización del gas en 2003 y dieron su apoyo a Evo Morales para catapultarlo como presidente del país en 2006.
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Figura 6: Protesta. Sectores marchan por calles
del centro de La Paz en contra de la venta de gas en 2003. La Razón - Archivo Fuente: LA RAZÓN (2014). |
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Figura 7: Victimas de Octubre
Negro exigen justicia.
Fuente: RADIO SOBERANÍA (2015).
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En este contexto, la participación política de adultos mayores, mujeres y varones fue y continúa siendo muy importante, ya que precisamente pertenecen a esa generación combativa que compuso la famosa Central Obrera Boliviana (COB) cuando el sector minero la encabezaba, allá por la década de los 70.
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Figura 8: Adultos mayores conforman comité para garantizar cumplimiento de Sspam. Fuente: EL ALTO INFORMA (2013). |
Objetivo
de la investigación
En este trabajo se analizará la forma de
participación y organización política, la vivencia de las culturas aymara y
quechua en el espacio urbano, los valores éticos y morales de adultas (os)
mayores aymaras y quechuas migrantes del área rural, haciendo énfasis en la
participación de las adultas mayores y en las diferencias de clase; y
analizando su compromiso y vida activa, no sólo en el cotidiano sino en
acciones políticas (vida orgánica) que tuvieron una gran trascendencia para
cambios en el país.
Perspectiva teórica
Para abordar la temática que
me ocupa se realizará una definición conceptual de cada categoría, para luego
articularlas para que sirvan como fondo de telón al hecho social.
Según el documento de Huenchuan (s.f., p. 3) “La vejez se define desde la edad cronológica que se expresa en años; desde la edad fisiológica que significa el proceso de envejecimiento fisiológico; y desde la edad social, que se refiere a actitudes y conductas que se consideran adecuadas para una determinada edad cronológica”.
Las dos primeras definiciones se las considera de manera general, empero, la tercera puede variar de acuerdo a una determinada cultura. Así, el concepto de vejez es cultural, “Cada cultura posee un ethos en el cual se encuentra el significado de la vejez” (Huenchuan, s.f., p. 23). Mientras en las sociedades modernas urbanas se considera a la persona vieja como un ser improductivo que debe “retirarse” del trabajo y aislarse paulatinamente de cualquier interacción social laboral y/o recreativa; en las sociedades híbridas [premodernas y modernas] generalmente de origen indígena y dedicadas al trabajo manual [actividades agrícolas, mineras y otras], según Huenchuan (s.f.) se tiene otra concepción, “La vejez, la muerte, la enfermedad están integradas a la cotidianidad: los viejos y las viejas son la sabiduría de tradiciones y costumbres que la familia tiene que conservar” (p. 25). No sería la práctica de simples tradiciones sino, de su propia concepción del mundo.
La cultura, en sentido abstracto y como un aspecto de la vida social, se toma desde una perspectiva simbólica, que se diferencia del concepto de cultura que “… designa un mundo delimitado y concreto de creencias y prácticas. En esta otra dirección la cultura se considera como perteneciente a una “sociedad”” (Giménez, 2005, p. 374), que a veces está ligada a un grupo étnico en concreto. Ya se mencionó que la mayoría de los (as) habitantes alteños son de origen aymara y quechua, sin embargo, al migrar del área rural adquieren otro tipo de prácticas relacionadas con la modernidad que representa el espacio urbano construyendo una modernidad “propia” (Andia, Villca y Choquetarqui 2006, p. 177). Entonces cultura va a significar un conjunto de sentidos (Geertz, 1987).
Desde la concepción estructuralista neo – marxista de John B. Thompson en su libro Ideology and Modern Culture (1990), deviene en la noción de cultura que ante todo es dinámica, se transforma en el tiempo y en el espacio dando paso a nuevos contextos socio-culturales y por ende a nuevas formas simbólicas que se encuentran inmersas en contextos sociales estructurados, que "... también son manifestaciones de relaciones de poder y se hallan inmersas en el conflicto social” (como se citó en Giménez, 1994, p. 40).
Por ejemplo, respecto a los valores aymaras y quechuas, en ese paso del sector rural y semi-rural a la ciudad, éstos pasan por un proceso que va de la colectividad [comunidad] al individualismo, entonces, valores como la solidaridad, la reciprocidad, el velar por el bienestar común se van perdiendo, sin embargo entre los adultos (as) mayores se nota que, como una parte de su cultura heredada de sus ancestros, se mantiene con más fuerza el velar por la comunidad, en este caso, vecinal.
Lo que relativamente es una relación de
complementariedad entre el hombre y la mujer [chachawarmi] en la comunidad, que viene de la concepción simbólica
de género en Los Andes, que es andrógina[1] y
dinámica, es la fuerza vital por encima de la diferencia de sexos, la
masculinidad y la femineidad no se establecen en una oposición rígida de la una
con la otra, así, el género se transforma a lo largo de las distintas etapas de
la vida, siendo femenina la infancia, tanto de varones como de mujeres (uso de
falda, cabello largo, iguales juegos), como la adolescencia que también es
considerada femenina porque son las mujeres jóvenes quienes inician el juego
sexual (Isbell, 1997, pp. 253-300). Según la misma autora "la libertad
sexual gozada por las mujeres durante la adolescencia es que "ponen sus
vidas a pastear, a jugar"” en competencia sexual entre ellas, se termina
de manera abrupta" (Isbell, 1997, p. 285) con el matrimonio.
En efecto, la edad adulta media correspondiente al estado de pareja marca el paso al predominio de lo masculino y del control social, ya que las mujeres simbólicamente se hacen responsables de la fertilidad, fecundidad y cuidado al igual que la Pachamama, entonces la mujer pasa a ser madre antes que mujer. Finalmente, el carácter masculino se hace evidente durante la vejez para ambos sexos cuando termina la sexualidad y para las mujeres que ya no están en la fase reproductiva se levantan las restricciones sociales “gozando de más libertad de conducta” (Isbell, 1997, p. 291). Sin embargo, en la ciudad, la forma de relacionarse en pareja parecería que también va tomando otra forma, pues esa dinamicidad de los ciclos femenino y masculino considero que sufre tensiones y se convierte poco a poco en rivalidad (Andia, 2007, p. 38).
[1] Entidad que es femenina y
masculina en sí misma.
En la época de la colonia hasta la fundación de la República surgió una fuerte “jerarquización construida en base a una asimilación de la modernidad occidental que conllevó juicios valorativos de superior e inferior dando lugar a actitudes despreciativas y de menosprecio a todo lo proveniente de Los Andes, mientras más se asimilaba valores modernos se era más "civilizado" siendo lo cotidiano las acciones de exclusión y discriminación” (Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 186). En este contexto se impuso el patriarcado en los sistemas simbólicos de una sociedad en la que según Isbell (1997, p. 251) predomina el género femenino, y con la invasión española el cristianismo impuso el género masculino con lo patriarcal y el pecado en todo ámbito. Por ello es importante tomar en cuenta la perspectiva de género en la modernidad que contiene significaciones sociales y culturales patriarcales. De acuerdo a Comas (1995, p. 42 - 43):
El género constituye una de las principales divisiones en la sociedad junto a la del trabajo, raza y cultura. Estas categorías están conformadas, por tanto, por el conjunto de ideas por las que cada sociedad define los atributos y estereotipos de cada colectivo…, poseen una dimensión simbólica. Como estas representaciones simbólicas son algo aceptado socialmente, las formas de exclusión y de dominación se hallan plenamente justificadas en las distintas sociedades, es así que las prácticas discriminatorias pasan desapercibidas como tales, pues se basan en la naturalización de determinados rasgos de los individuos y se realizan inconscientemente. Las diferencias se convierten en desigualdades justamente porque el sistema social es jerarquizado y la desigualdad es parte constitutiva de él.
En tal sentido, como se apreciará más
adelante, la mayoría de los participantes en las movilizaciones y estrategias
de lucha en pos del bienestar colectivo, en general son mujeres, también entre
la población adulta mayor; incluso como estrategia de los dirigentes varones existe
una especie de utilización de ellas, sin embargo también hay un reconocimiento
de su mayor persistencia:
A veces un varón piensa: “Hacemos que las mujeres vayan adelante, hay compañeras de choque que tienen ellos”, es como utilizar para un problema. Yo he notado cuando era ejecutivo de “....”, habían compañeras y en una oportunidad el Alcalde nos postergó, entonces yo y 5 compañeros hemos entrado porque teníamos una audiencia fijada: “Hasta mañana, compañeras”, entonces las compañeras han escuchado eso y se han sentado en la puerta y decían: “No, que el honorable tiene que recibirnos, no vamos a dejar salir”, nada. Las compañeras han reaccionado fuerte y yo he empezado a pensar: “Ay! qué bien, si hubiéramos estado varones nomás… También son cosas que valoro en las mujeres, en las compañeras” (Adulto mayor, Clase popular. Ex Dirigente, Organización Matriz. (Octubre, 2005). Grabación de E. Andia [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 261).
Antes de entrar al tema de la
participación existe la necesidad de precisar el concepto de clase social
puesto que en la ciudad de El Alto vamos a encontrar tres grupos sociales que
se han denominado: clase media, clase popular y recientes migrantes del campo a
la ciudad [considerados los más
humildes] en base al aspecto económico (trabajo manual o intelectual) y a un
modo particular de vida, es decir, que al margen de tomar en cuenta la
ubicación de clase social en el proceso productivo como ocurre en la noción
marxista, no se pueden dejar de lado factores ideológicos y políticos en una determinada formación social
(Pereyra, 1979. P. 148) coexistiendo al mismo nivel estructural y no como parte
de la superestructura al estilo althusseriano. Si bien Pereyra toma los
factores ideológicos en relación a una conciencia de clase en lo simbólico,
como se señaló anteriormente, se va a tomar como parte de los constructos
simbólicos inmersos en la cultura, y que tienen que ver con el ejercicio de las
relaciones de poder según el texto Ideology
and Modern Culture de John B. Thompson (1990) desde una posición
neo-marxista (como se citó en Giménez, 1994, p. 40).
En tal sentido, "clase y conciencia de clase se construyen en el proceso
de la lucha de clases (que incluye una lucha a nivel cultural),... son siempre
el último y no el primer escalón de un proceso histórico real" (Thompson,
E. P., 2002, p. 171).
En este marco, obviamente, la
participación de adultos (as) mayores aymaras y quechuas en distintas
actividades vecinales y en actividades políticas en particular, es distinta
pero igual de importante. Así como el proceso de hibridación cultural y étnica
es dinámico, el posicionamiento en la clase social tampoco es estático ya que
se transforma en el tiempo y el espacio, muchas veces dividiendo a familias
enteras. Esto se produce por el cambio de tipo de actividad económica, acceso a
la educación y por ende, por la transformación en los hábitos de vida e incluso
en la vestimenta y por tanto, apariencia. De acuerdo a Pereyra (1979, pp.
173-174):
Para diferenciar los tres estratos en la ciudad de El Alto definimos como; 1) Clase media a aquella que posee un respaldo económico y hasta cierta riqueza acumulada, que ya estaría pasando a formar una clase alta, de su trabajo como profesionales asalariados(as) y trabajadores (as) por cuenta propia [comerciantes] dueños de grandes negocios y/o locales [ver figura 3]. Culturalmente se trata de una población mestiza étnicamente y también indígena aunque mestiza simbólicamente en proceso a un franco proceso moderno criollo. Sin embargo, tanto los (las) adultas mayores guardan aún algunos elementos de sus orígenes, como el idioma, las comidas y en algunos casos la pollera en las mujeres[1]. Entre otras características, está el mayor acceso a la educación superior, varios años de residencia en la ciudad de El Alto, posee raíces mineras en segunda generación, siendo su ascendencia los adultos (as) mayores mineros relocalizados. 2) Clase popular, que constituye la mayor parte de la población, compuesta también por trabajadores(as) por cuenta propia, normalmente pequeños comerciantes y otros rubros pertenecientes al trabajo informal como son las microempresas. Justamente esta clase está compuesta de familias de mineros relocalizados en primera generación quienes no cuentan con ingresos económicos ni seguros pero sí con un afán económico de acumulación y una idea de desarrollo occidental, aunque paradójicamente también forman parte de organizaciones combativas supuestamente de izquierda. Se trata de una población residente por varios años en la ciudad alteña que cuentan con un nivel de educación medio, aunque sus hijos (as) ya acceden a ella. La mayoría de las mujeres son de pollera, distintivo étnico y de clase. Esta clase es considerada culturalmente y simbólicamente, chola. 3) Recientes migrantes campo – ciudad, en los que se nota una pertenencia a culturas rurales, en especial la aymara, por sus prácticas, lengua y vivencias, y también por su pobreza. Su economía está basada en la agricultura, ganadería, albañilería, venta de productos alimenticios, tejido, hilado, bordado esencialmente en las mujeres, otras recién llegadas preparaban comidas o eran cafeteras” (Criales, 1994, p. 15), actualmente otras recientes migrantes continúan haciéndolo. Normalmente habitan los distritos periféricos de El Alto donde aún se puede apreciar un paisaje semi rural. Obviamente que esta categorización es bastante heterogénea y no carente de tensiones, pero sirve para ilustrar el escenario conflictivo de la ciudad alteña.
[1] Actualmente está resurgiendo el
uso de la pollera elegante y cara con más fuerza, ya que hace una o dos
décadas, el hecho de cambiar la pollera por vestido era signo de civilité. También está lo que se ha
denominado “transformer”, que significa ser de vestido en lo cotidiano, y de
pollera para las festividades, o de vestido para la ciudad, y de pollera para
el campo.
La clase queda dibujada según la manera cómo los hombres y las mujeres viven sus relaciones de producción y según la experiencia de sus situaciones determinadas, dentro del "conjunto de sus relaciones sociales", con la cultura y las esperanzas, que se le han transmitido, y según como éstos ponen en práctica esas experiencias a nivel cultural... entonces las clases se definen de acuerdo con la manera cómo, de hecho, tiene lugar esa formación.En este sentido, regularmente, son los varones quienes tienen mayor acceso a la educación y como consecuencia al trabajo intelectual, mientras que las mujeres quedan rezagadas por esta desigualdad de oportunidades y por la identificación cuasi automática de la mujer con el rol de madre, por lo que están mayormente inmersas en el trabajo manual, sin embargo esta situación también se transforma en el transcurso generacional. Esta situación se ve reflejada en el siguiente testimonio de una adulta mayor:
Somos ahora tres mujeres mi hermana vive en Miraflores[1], tiene su casa. Mi cuñado es militar y mi otra hermana es médica, realmente yo soy la única de pollera sin profesión porque yo soy la mayor, por lo que ha muerto mi madre he dejado de estudiar.... Mi hermana, la otra, vive en Achachicala[2], también con uno de Beni que es de profesión, es licenciado... He dejado de estudiar porque ya no había quien atienda a mis hermanitos, todavía estaban en la escuela, así yo me he convertido en mamá, como hermana mayor sabia cocinar, todo eso. Como mi mamá era de pollera yo me he adueñado de eso, como una herencia de mi madre, como yo no estaba estudiando y mis hermanas estaban estudiando, con vestido así, yo me he quedado de pollera (Adulta mayor, Clase popular. Ex Dirigenta, Organización Mayor. Grabación de E. Andia [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 180).
Para diferenciar los tres estratos en la ciudad de El Alto definimos como; 1) Clase media a aquella que posee un respaldo económico y hasta cierta riqueza acumulada, que ya estaría pasando a formar una clase alta, de su trabajo como profesionales asalariados(as) y trabajadores (as) por cuenta propia [comerciantes] dueños de grandes negocios y/o locales [ver figura 3]. Culturalmente se trata de una población mestiza étnicamente y también indígena aunque mestiza simbólicamente en proceso a un franco proceso moderno criollo. Sin embargo, tanto los (las) adultas mayores guardan aún algunos elementos de sus orígenes, como el idioma, las comidas y en algunos casos la pollera en las mujeres[1]. Entre otras características, está el mayor acceso a la educación superior, varios años de residencia en la ciudad de El Alto, posee raíces mineras en segunda generación, siendo su ascendencia los adultos (as) mayores mineros relocalizados. 2) Clase popular, que constituye la mayor parte de la población, compuesta también por trabajadores(as) por cuenta propia, normalmente pequeños comerciantes y otros rubros pertenecientes al trabajo informal como son las microempresas. Justamente esta clase está compuesta de familias de mineros relocalizados en primera generación quienes no cuentan con ingresos económicos ni seguros pero sí con un afán económico de acumulación y una idea de desarrollo occidental, aunque paradójicamente también forman parte de organizaciones combativas supuestamente de izquierda. Se trata de una población residente por varios años en la ciudad alteña que cuentan con un nivel de educación medio, aunque sus hijos (as) ya acceden a ella. La mayoría de las mujeres son de pollera, distintivo étnico y de clase. Esta clase es considerada culturalmente y simbólicamente, chola. 3) Recientes migrantes campo – ciudad, en los que se nota una pertenencia a culturas rurales, en especial la aymara, por sus prácticas, lengua y vivencias, y también por su pobreza. Su economía está basada en la agricultura, ganadería, albañilería, venta de productos alimenticios, tejido, hilado, bordado esencialmente en las mujeres, otras recién llegadas preparaban comidas o eran cafeteras” (Criales, 1994, p. 15), actualmente otras recientes migrantes continúan haciéndolo. Normalmente habitan los distritos periféricos de El Alto donde aún se puede apreciar un paisaje semi rural. Obviamente que esta categorización es bastante heterogénea y no carente de tensiones, pero sirve para ilustrar el escenario conflictivo de la ciudad alteña.
Respecto a las formas de participación social, se debe tener en cuenta que en las culturas ancestrales y rurales, éstas son diferentes de las que se dan en la urbe moderna occidental. En las primeras es la familia quien participa, mientras que en la ciudad, la concepción de ciudadano/a está basada esencialmente en el individuo, y se relaciona con el Estado en términos de lo establecido por las leyes en base a derechos y obligaciones que cada país establece mediante su Constitución Política del Estado.
En este contexto se da la participación
política, la que en la antigüedad sólo era para las élites masculinas, con el
sistema de democracia moderna se hizo extensiva a todos y todas las ciudadanas,
sin embargo de acuerdo a Yuval – Davis (1996, p. s/n) existiría una noción de
“comunidad” en la definición de ciudadanía que se refiere a un “fuerte sentido
de pertenencia” e identidad nacional o local que la ciudadanía puede
proporcionar, como sucede en la población migrante de la ciudad alteña. Sin
embargo, la comunidad política y obviamente el ejercicio de la ciudadanía a la hora de la práctica incorpora divisiones
culturales, de clase y de género, y ligada a ésta última, la división de los
espacios público y privado donde el primero está ligado a lo político y el
segundo a lo familiar, de dominio de las mujeres y de propiedad del varón,
condición que tuvo su origen en el pensamiento político liberal (Dietz, 2001,
p. 6), siendo más difícil el ejercicio de la ciudadanía de las mujeres en la
vida pública, y en particular de las adultas mayores, salvo en situaciones de
emergencia, como son las movilizaciones, pero más como un ejercicio de valores
culturales ancestrales como ser la solidaridad, que como un derecho al
ejercicio de la ciudadanía (Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 236).
Método
La metodología utilizada es cualitativa,
por tanto descriptiva, explicativa y comparativa. La técnica utilizada son las
entrevistas en profundidad, grupos focales femeninos y mixtos de 6 a 8
componentes y compuestos por adultas (os) mayores, adultas (os) y adultas (os)
jóvenes de clase media, clase popular participaban en organizaciones matrices,
mayores, intermedias y de base, como la Central Obrera Regional (COR), la
Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE, Federaciones, Juntas Vecinales y
Organizaciones Sociales; y recientes migrantes, aunque éstos últimos son los
menos ya que, o no formaban parte de alguna organización o recién se estaban
integrando a alguna organización de base o no querían ser entrevistadas (os)
por timidez, temor y desconocimiento del idioma español. Se realizó un trabajo
etnográfico, así como la observación directa de las luchas de la guerra del gas
en 2004 para una investigación realizada en coautoría con R. Villca y C.
Choquetarqui en 2006, y de otros testimonios relacionados con el momento histórico
vivido. Obviamente que para el presente trabajo, como ya se señaló, el énfasis
está puesto en la participación de las adultas (os) mayores, sobre todo,
mujeres.
Resultados
Para destacar la vida cotidiana relacionada a su cultura de
origen de los(as) adultas mayores se han
escogido testimonios relacionados a sus ritos, celebraciones, comidas y el
idioma originario [aymara y quechua], comparando, sobre todo entre la clase
popular y la clase media. Los datos se muestran en cuadros para una mejor
comparación:
Cuadro Nº 1
Ritos y Celebraciones
|
|
Clase media
|
Clase popular
|
Yo no soy creyente de eso, yo más
lo que hago es orar, rezar… (Adulta
mayor. Organización de base. Grupo Focal Femenino. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 200).
Mis hijos sí hacen lo de las maletas,
una de mis hijas come las uvitas, ellos sí (Adulta mayor. Organización de
base. Grupo focal femenino. (Noviembre, 2005) Grabación de E. Andia, R. Villca
y C. Choquetarqui [Cinta de audio]
Tengo el ekeko, un recuerdo de
mi madre, me masco la coca, le hago fumar 3 veces el cigarro, un poquito de
alcohol para que no me falte nada en mi casa. Mis hijos están aprendiendo esas
costumbres. Adulta mayor. Organización de Base.
Grupo focal femenino. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 206).
|
Pero esos ritos tiene que ser con fe, realmente
tiene que creer qué es lo que está haciendo y con esa fe hay cambios, puede
haber cambios, mucha gente a veces no cree (Adulta mayor, Ex dirigenta
Organización Mayor.
(Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]).
Los
Carnavales, las cha’llas y en Todos Santos hacemos rezar a nuestros muertitos,
así sucesivamente … cha’llamos nuestras casas, nuestros terrenitos para que
nos vaya bien, para que tengamos por lo menos más que el año pasado, para que
nuestra salud este bien y todo eso (Adulta mayor. Organización Intermedia. Grupo
focal femenino. (Noviembre, 2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C.
Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui,
2006, p. 206).
En Alasitas voy a comprar...
compro, me entro a la misa lo hago bendecir y me voy a mi casa” (Mujer mayor.
Grupo
focal femenino. (Noviembre, 2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C.
Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui,
2006, p. 206).
….se servir su refresco, el
primer vaso me dan, me dicen: “Mami aquí está tu refresco, cha’llate”, me
ch’allo, me sirvo y recién mis hijos empiezan a servirse, siempre también
les estoy enseñando (Adulta mayor,
Ex dirigenta Organización Mayor. (Noviembre, 2005) Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]).
A las 12 en punto para las
almas..., pero después ya no lo hemos hecho porque ya me decían mis hijos:
"¿Acaso eso se lleva el alma?, mentira, nunca llega a las almas" Yo
decía: "Dice que se convierte en mosquita, en algún animalito", me
decían: "Eso es falso, cómo se va a convertir así, eso no llega a las
almas” (Adulta mayor. Presidenta Organización Femenina de Base. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 208).
Es que hay gente mala, no?...... Hay personas que hacen daño a la
gente, esto habían sabido hacer: pelo de perro y pelo de gato, habían sabido
fumar cigarro, no ve que el cigarrito tiene cual es la cabeza, entonces eso
habían sabido hacer al revés, habían sabido pijchar. D icen que traen polvo
del cementerio y hasta con eso les echan para que non peleemos, para que
fracase el Mercado, para que no haya venta. Eso hace la gente mala (Adulta
mayor. Ex Dirigenta Organización Matriz. (Noviembre, 2005) Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia,
Villca y Choquetarqui, 2006, p. 209).
|
Fuente: Elaboración propia.
Se puede señalar que predomina una visión metafísica, es
decir creer en lo que no se ve, la presencia simbólica es fuerte en ambas
clases sociales, aunque en la clase popular predomine la cosmovisión andina y
en la clase media, la cosmovisión occidental, sobre todo, española; aunque se
puede decir que el sincretismo religioso con el catolicismo tiene una fuerte
presencia, fundamentalmente en la clase popular.
En la clase media, aunque tengan orígenes indígenas, en las celebraciones se va perdiendo la forma ya que se va adquiriendo más usos occidentales, por generaciones aunque las mujeres tratan de transmitir este lenguaje a sus hijas (os) para que no se pierdan los valores de agradecer, pedir y velar; aunque en otros casos surge una negación de sus propios ancestros al considerar a sus antiguos usos como “cosa de indios”.
Ya sea en un lenguaje andino, occidental o sincrético, está claro que en general las mujeres son quienes normalmente median, dialogan, interceden entre este mundo y el invisible, entre el creer, ch´allar y/u orar y practicar. Asimismo, agradecen, están en permanente relación con la Naturaleza: “dan de comer” a la Pachamama, y piden por la familia y la colectividad, en otras palabras este proceso pasan fundamentalmente por el ser mujer – madre (Andia, Villca y Choquetarqui, 2006).
Se debe destacar que en las culturas indígenas ancestrales es visto como algo “natural” el hecho de accionar para hacer males, como equilibrio entre los opuestos.
Cuadro Nº 2
Comidas y
Festividades
|
||
Clase media
|
Clase popular
|
Recientes
migrantes
|
Los platos de Potosí, para
Carnaval nos sahumarnos, Año Nuevo ch’allamos, compartimos toda la
familia..... Para Todos Santos hacemos misk’i plato, empanizado y otro plato:
chacana con charque, con harto ají y el p’isqi de quinua con leche y con su
ahogadito por encima, nuestra sajta, nuestro lechón..... Cuando mi papá se ha
muerto yo igualito he invitado....Allá hacemos día y noche, los tres días les
damos en platitos sus masitas... con una copa de vino y de singani......
Ahora para Semana Santa, arroz con leche y locro (Adulta mayor. Organización
Femenina de Base. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 211).
La comida, los 12 platos. Yo
mando a la señora, ella me manda, así es en Potosí la tradición. Y en Villa
Armonía muchos potosinos viven igual, nos seguimos invitando en Villa
Armonía.....Nosotros mandamos igual y ellos nos mandan toda clase de comidas.
Antes eran los 12 platitos, más barato es en Potosí, ahora
el más pobre se hace dos platitos, después el arroz con leche y el chocolate (Adulta
mayor. Orga nización Femenina de Base. Grupo focalfemenino. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 211).
|
“… por ejemplo ella había
subido cocinar de quinua la k´ispiña, p’iski, pito, ají de papaliza, lawita,
apill qhati, jawasa[1]... Nosotros
vamos a moler en un batán para la lawita de maíz....porque nosotros hemos
llegado a esta edad, los demás ya no van a poder llegar porque se alimentan
de chatarras…” (Adulta mayor. Dirigenta Organización Intermedia. Grupo
focal femenino. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 212).
Yo conservo el chairo, otro
plato que he aprendido que mis abuelos siempre cocinaban es el saice con
chuñito pellizcado, el maní siempre con chuño. Comen chuño, especialmente mi
hijo en el almuerzo, no ve chuño, no almuerza, y eso le hace feliz porque
realmente me
dice que así no va a sufrir (Adulta mayor. Ex
dirigenta Organización Matriz. (Noviembre, 2005) Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia,
Villca y Choquetarqui, 2006, p. 212).
Lo que hay en nuestras casa,
con eso a veces nos cocinamos chairito, qu’ispiñas, pito, phiri, todo era
Qañawa, de cebada, trigo eso es lo que hacemos. Esas cosas nosotros molemos
en máquinas lo cual es alimento, a veces en batán molemos (Adulta mayor.
Organización Intermedia, Grupo focal femenino. (Noviembre, 2005) Grabación de
E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia,
Villca y Choquetarqui, 2006, p. 212).
También participo, he bailado
aquí en la 16 de julio los trabajadores en carne tienen una comparsa de
morenada, yo he participado así, sanamente he bailado 3 años con la morenada,
también he bailado kullawada. La llamerada me divertía, he tenido
participación en actividades (Adulto
mayor. Ex dirigente Organización Matriz. (Octubre, 2005) Grabación de E. Andia,
[Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 212).
|
Mi tío era celoso, por esa
razón no iba
a las fiestas y tampoco tenía ropa,
mi mamá no tenía recurso, me gustaba
bailar, mi corazón quería, no? y las otras jóvenes chicas bailaban, tenían
ropa, pero yo no podía por lo económico (Adulta mayor. Ex dirigenta
Organización Matriz. Grupo focal femenino. (Noviembre, 2005) Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia,
Villca y Choquetarqui, 2006, p. 213).
|
Fuente: Elaboración
propia.
[1] K´ispiña: Preparado de quinua seleccionada, molida, amasada con
lechadas débiles de cal, con la que se confeccionan bollos cocidos al vapor en
olla de barro.
P´iski: Guiso de quinua, hervida con
ají y queso, (Flores et al, 2005, pp. 221-222).
Pito: Cereal cocido y molido seco.
Lawa: Cereal molido para sopa.
Apill qhati: Oca cocida.
Jawasa: Haba.
Chuño: Papa deshidratada por la helada
Chairo: Sopa a base de chuño
molido.
Phiri: Cereal tostado molido mezclado
con agua caliente y con sal (Choquetarqui, 2005).
Qañawa: Gramínea del altiplano (Flores
et al, 2005, p. 222).
En cuanto a la alimentación que, en las culturas indígenas también
es considerada como un ritual, se percibe que en la clase media se conservan
muchos platos considerados tradicionales, aunque éstos también son sincréticos
con algunas comidas que vienen de la colonia, ligadas a ciertas festividades.
Sin embargo, actualmente frente a la comida rápida resulta ser lo más
“originario” posible.
No obstante, en la clase popular, además del consumo de platos
ancestrales se consumen más granos originarios, y además la preparación de los
platos o se los hace mediante electrodomésticos sino mediante usos
tradicionales como molido manual usando batán y muruku, lo que denota una relación más directa con la Naturaleza a
través de la comida menos procesada.
Respecto a la celebración de festividades mediante bailes, en la
clase media se instala una idea de rechazo porque se hace referencia a “cosas
de indios” y a pecado el asunto de las borracheras. Son las clases populares
quienes más participan de estos usos cual es la “preste”, para lo que hay que
tener capital, diferencia que se puede ver en los recientes migrantes para
quienes también es importante el baile y la festividad aunque no de manera tan
ampulosa como en la clase popular ya que viven en un estado de pobreza respecto
al consumismo capitalista.
El idioma
Mis abuelitas eran cholitas de Achacachi... llegaron aquí a La Paz y les prohibieron enseñar el aymara a sus hijos y nietos, mayormente les prohibían sus esposos... Mi mamá aprendió también de su abuelita a hablar el aymara... cuando se casó mi mamá, mi papá le prohibió de que nos hablara en aymara, incluso estaba prohibido mascar coca, no hablar aymara, nada de esas cosas...., por eso nunca nos enseñó a hablar en aymara (Adulta de mediana edad. Clase media. Presidenta Organización Intermedia. Noviembre, 2005. Grabación de E. Andia, [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 214).
Soy paceña, vengo por el lado de Río Abajo, como mi abuelito tenía su finca ahí, he aprendido hablar el aymara. Con los indios, al hablar con ellos había que hablar aymara porque ellos eran aymaristas cerrados, ahora nomás ya son bilingües (Adulta Mayor. Clase media. Organización Intermedia. Grupo focal femenino. Noviembre, 2005) Grabación de E. Andia, [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 214).
La mayoría de los actuales adultos mayores de El Alto son bilingües
o trilingües: aymara y/o quechua y español o, aymara, quechua y español, lo que
es realmente admirable, pero como se indica en los testimonios, prácticamente
fueron obligados a aprender el español para insertarse en la moderna urbe
occidental, lo que denota gran discriminación y falta de respeto a los derechos
humanos, pero además un cambio de estructura mental simbólica. También se da la
situación inversa sobre todo en la clase media que, en constante relación con
el campo aprendieron a hablar en idioma originario pero con una visión de
superioridad respecto a lo considerado “indio”.
Valores éticos y morales
– Clase popular
|
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Mujeres
|
Hombres
|
En provincia
te ven desde muy chico entonces saben tu historia, te conocen y pueden
confiar más en vos, en cambio aquí tienes una presencia coyuntural, ya sea
por la casa, por alguna situación y los vecinos son de diferentes lugares,
vienen de provincia, entonces nadie te conoce, no pueden opinar de tu
persona, inclusive a veces se dejan llevar por los chismes, las opiniones son
completamente diferentes porque aquí se desconfía hasta de las sombras. A mí
me han causado un problema, inclusive casi he sido agredida, he sido
difamada, calumniada diciendo que yo estaría con el gobierno y estaría
traicionando a las bases de Senkata... En el área rural aunque tenga la piel
más blanca o vista de vestido o pantalones saben que estoy con ellos, en
cambio aquí es muy diferente, piensan de que si tú no eres moreno, no llevas
la pollera o no estás en las condiciones de ellos piensan que realmente
puedes ser una traidora” (Adulta mayor. Dirigenta Organización Matriz. Noviembre, 2005.
Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se
citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 219).
Vamos a
hacer un festival folklórico rescatando lo de antes, por ejemplo podemos
hacer ese matrimonio que contaba....., podemos sacar ropas, vestimenta, antes
era otra clase ahora ya no es así....En el Awki uta[1],
eso podemos lograr, la comida igual, así que todo nos vamos a cocinar, quinua, chairo, de
todo, k’ispiña, phiri de pito, de cañawa, de cebada de trigo, todo vamos a moler (Adulta mayor, Clase popular.
Dirigenta Organización Intermedia. Grupo focal femenino. Noviembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]).
|
Más que todo
el respeto. Allá mis papás nos enseñaban a rezar el Padre Nuestro o Dios te
salve y el saludo..... Nuestros papás nos decían que no debemos pasarnos
así.... “Buenos días tío o tía”, guardaba respeto aquí para mis tíos...., los
demás siempre se peleaban, con una persona se disgustaban, yo igual tenía que
saludar.... Así como las mujeres y hombres debían respetarse. Un ejemplo,
como un modelo así para mí, entonces esas cosas se recuerdan. Nos reuníamos,
siempre había noches para sentarnos, para intercambiar, a veces mi mamá se
sentaba conmigo y hablaba, expresaba su cariño y yo también. Yo hago lo
propio pero aquí en la ciudad es difícil...., yo me he educado allá más
sano.....la verdad una vida sana se puede hacer en el campo. Cuando ya voy a estar fuera de mis
responsabilidades yo voy a volver a Guaqui para mi última morada…, yo amo ese lugar, sobre la
orilla del lago, a muchas personas voy a recordar.... he tenido una genealogía de mis
tatarabuelos, quienes eran mi abuelos, mis papás
(Adulto mayor. Ex ejecutivo Organización Matriz. Octubre, 2005.
Grabación de E. Andia, [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y
Choquetarqui, 2006, p. 217).
|
Fuente: Elaboración propia.
[1] Casa del anciano/a que fundaron
en la ciudad alteña.
Existe un consenso en la clase popular que, se puede decir está con un pie en el área rural y en el área urbana en que en la vida en comunidad hay más confianza, no pasa tanto por el color de la piel sino por vivir o proceder del mismo lugar Se podría decir que se da un crecimiento conjunto y se cultivan los valores morales que hacen a la colectividad. Cuando ya se migra a la ciudad, como se procede de distintos lugares, esta confianza y respeto se pierde y empiezan los miramientos y desconfianza porque la vecindad ya resulta ser extraño, disperso.
Aunque en el área rural se practique un sincretismo religioso hay
mucho más respeto, lo cual demuestra que los valores no dependen de una
determinada religión sino de la transmisión oral y crecimiento conjunto de una
colectividad que dicta las reglas de la convivencia.
Cuadro Nº 4
Motivaciones
de las adultas mayores para participar
|
|
Clase popular
|
Clase media
|
En el Centro de Madres hacemos
bordados, pintados, jugamos futsal, volibol, hacemos un momento de recreación
(Adulta mayor. Dirigenta Organización Mayor Femenina. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 237).
Más bien vengo aquí para
relajarme, aprender, enterarme de algunas cosas, sin embargo en la casa tenemos
pena, hasta nos llega sueño (Adulta mayor.
Dirigenta Organización Intermedia. Diciembre, 2005. Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia,
Villca y Choquetarqui, 2006, p. 237).
Hay un pequeño avance, antes
había puro hombres pero ahora hay mujeres, en algunos casos están bien
paradas pero en la mayoría de los casos solo están de relleno... Una
dirigente quería decir algo, y el
dirigente le dice “Shuh…”, y yo le digo “Qué pasa?”, y salen afuera y dicen:
“Yo quería decir esto, no me ha dejado, ¿Qué se habrá creído?”, “Pero hablá vos, ¿Qué problema te haces?,
¿Acaso no ves que yo cuando quiero hablar, me escuchan?”, y dice: “Si, pero
después te están diciendo…”. Me hizo callar, yo me paré y dije “Esto no es
así” y me ha dicho: “Doña… no vamos a tocar ese problema ahora, en otro
momento”, y yo le dije “Usted ha
escuchado a él y tiene que escucharme a mí también”, pero aun así me calla,
el otro tipo ha hablado todo lo que ha querido, negativas, positivas, todo y
nosotros refutamos eso…, si escucha a uno debe escuchar a otro y más que todo
no sé si lo hace porque soy mujer (Adulta mayor. Dirigenta Organización
Matriz. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 244).
|
Somos un grupo de amigas....
empezamos a reunirnos y seguimos hasta ahora, varias se han muerto. Venimos a
descansar porque en la casa estamos bien presionadas, tenemos trabajo en
nuestras casas y aquí venimos a relajarnos, a reír, a olvidarnos de nuestro
hogar, de los esposos..., nos queremos, compartimos un tecito, y la encargada
es también por turnos. Lo importante es la unión de compartir (Adulta mayor.
Organización Femenina de Base. Grupo focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 237).
...también nos festejamos con
una tortita, nos reunimos todos los martes pero sólo para cumpleaños con
tortita. Cada primer martes de mes
rezamos nuestro rosario, antes leíamos la Biblia, comentamos su contenido...
(Adulta mayor. Organización de Base. Grupo focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 258).
Con el objetivo de trabajar por
mi zona, para que avance, porque en ese momento las calles eran un desastre,
yo me hice Presidenta. Yo hice colocar luminarias en los pasajes peatonales y
también el trabajo de conseguir la personería jurídica (Adulta mayor. Ex
dirigenta Organización Intermedia. Diciembre, 2005. Grabación de E. Andia,
R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y
Choquetarqui, 2006, p. 239).
Satélite, Villa Adela, estamos
marginados, porque no nos prestamos a los juegos políticos..... Ahora supongo
que existimos en esta zona, gente un poquito más consciente, tal vez no nos
dejamos manejar como el distrito 8, porque ellos son campesinos y hacen lo
que dice “ ...”, entonces como esa gente es... discúlpeme, pero es un poco ignorante (Adulta
mayor. Dirigenta Organización Intermedia. Grupo focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 240).
|
Fuente: Elaboración propia.
Tanto en la clase popular como en la clase media el hecho de reunirse, participar, para las adultas mayores significa descansar, relajarse, recrearse, mediante la socialización, aunque es destacable que mientras en la clase media se reúnen para compartir una merienda y para realizar actividades religiosas, y alguna vez alguna actividad manual; en la clase popular se reúnen además para hacer alguna actividad manual o ejercicio físico que es muy importante, tal vez proveniente del área rural donde se camina y se hace deporte.
Asimismo, se destaca que en la clase
popular las mujeres tienen ganas de participar para aprender a expresarse, para
vencer la timidez frente a los varones y a la sociedad. Estas ideas muchas
veces mueven a toda la organización por una causa como fue la guerra del gas,
sólo que los varones no les dejan desenvolverse plenamente. En la clase media
la participación se da más a nivel del mejoramiento de la zona.
Cuadro
Nº 5
Problemas y
limitaciones de las adultas mayores para participar
|
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Clase popular
|
Clase media
|
Recientes
migrantes
|
Limitaciones
Una se casa muy jovencita y tienes que obedecer, cuando ya se
casan le dicen el papá, la mamá, los suegros “Tienes que obedecer a tu
marido”, o sea de la obediencia que había en la familia, del padre, estamos
pasando a la obediencia del marido.
Eso comentábamos ahora, si se sigue pidiendo permiso al marido, yo
digo que no, yo no tengo que pedir permiso porque no es mi jefe ni mi papá,
tampoco mi mamá, yo tengo la obligación de comunicar y hacerle saber “Tengo
esta situación, esto voy a hacer” entonces tenemos que pensar, va a llegar el
día en que pensemos de esa forma y podemos cambiar, qué lindo sería que las
mujeres estemos en el poder (Adulta mayor. Dirigenta Organización Intermedia.
Grupo focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 227).
Por parte de mi papá, mi mamá y mis hermanos habían
muchos celos porque era la única mujer..., siempre andaban pensando qué iba a
pasarme, y más bien yo me he casado por querer liberarme de ese control,
pensando que siendo casada sería libre para hacer todas las cosas que yo
aspiraba pero desde que me he casado he tenido peor problemas porque tenía que
atender los celos de mi marido que era peor (Adulta mayor. Dirigenta
Organización Matriz. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p.
227).
Obtener
permiso para participar
Si yo soy dirigenta, eso no quiere decir que yo ya me haya
olvidado de mi casa, no es así, igual sigo siendo madre, igual sigo siendo
hija, sigo siendo esposa, igual sigo cumpliendo con los roles que uno debe
cumplir. Tal vez un poco más de sacrificio..” (Adulta mayor. Dirigenta
Oorganización Intermedia. Grupo focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p.
222).
Horario
y frecuencia de salidas
Mi yerna y mi hijo me dejan su wawa, esta mañana por la wawa me
he quedado, pero otra vez me he sentido mal, podía llevarle pero arriesgarle
también es pues, es chiquitito (Adulta mayor. Ex dirigenta Organización
Mayor. Noviembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p.
223).
Discriminación
cultural
En esa escuela
odiaban a las de pollera: “Esas indias” les decían, yo con vestidito hasta la
rodilla iba, a mí siempre me tenían con moñitos..., en mi curso venían
las chicas con sus trencitas dobladitas, todo eso la directora les hacía
volar, un día salía con tijera y a toditas les cortaba. Venían con
falda debajo de las rodillas, igual les cortaba. A mis 15, 17 años me
he puesto pollera, nunca mas he dejado la pollera.., esas épocas bailaban el
twist, románticas y me decían: “Bailaremos”, me gusta esa música pero
por mi pollera pensaba que iba hacer el ridículo (Adulta mayor. Ex dirigente
Organización Intermedia. Noviembre, 2005. Grabación de E. Andia, R.
Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y
Choquetarqui, 2006, p. 225).
|
Somos del Club de Madres que
nos reuníamos por alimentos, y ahí nos hemos conocido de diferentes grupos.
Teníamos que entregar trabajos para que nos den el alimento, El grupo ya se
ha cerrado por el fin del programa, y ya nos hemos empezado a reunir, no
íbamos a matar nuestro grupo. Una llama a la otra, la otra a la otra, algunas
ya se han muerto..., venimos a descansar, al menos yo no traigo trabajo
(tejido). ¿Cómo nos van a prohibir?[1],
más bien nos hacen recuerdo para que
vengamos: “Hoy día es martes, tienes que ir al grupo de las mujeres
engañadas” (risas) (Adulta mayor. Organización Femenina de Base. Grupo focal
femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, pp.
220, 221).
... cómo nos van a
prohibir, más bien nos hacen recuerdo para que vengamos..., participamos
cuando el padre nos requiere, peinamos a la virgen, le cambiamos el manto...,
hacemos el altar..... Participamos toditas, vamos a arreglar el templo (Adulta
mayor. Organización de Base. Grupo focal femenino. Diciembre, 2005.
Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se
citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p.
221).
Todos/as quieren
ser dirigentes, hay muchas críticas, autocríticas… más son política
partidarias, aspectos sindical. A
título de defender a las mujeres entran a buscar sus intereses, más que todo
económicos. Las mujeres que participan en los partidos políticos feo se
insultan y se pelean (Adulta mayor. Organización Femenina de Base. Grupo
focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p.
230).
|
Limitaciones
Mi suegra vivía
sola, a veces era buena y a veces era mala, yo sembraba papa phiño[2],
en la cosecha se hacer watia[3],
mi suegra había sabido sacar papa de la watia y esconder debajo de la cama,
después a mi esposo le sabe decir: "Mira lo que se había guardado tu
mujer...", y me sabe hacer pegar con mi esposo... (Adulta mayor. Organización
Intermedia. Grupo focal femenino. Diciembre, 2005. Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio].
Yo era solita, no tenía ayuda de nadie, he sufrido harto, ya no
sabe producir la papa, sé estar con la oveja, la vaca y el chancho, la oveja
se sabe ir a comer la quinua, eso también le sabe mostrar y me sabe pegar
pero después de unos años ya era mayor, igual que ella, ya no sé quedarme
callada, entonces sé responderle, ahí mi marido me sabe defender (Adulta
mayor. Organización Intermedia. Grupo focal femenino. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio].
|
Fuente: Elaboración propia.
[1] Se refiere a los esposos.
[2] Variedad de papa para cocinar
con cáscara (papa qhati).
[3] Plato de alimentos cocidos a la
brasa.
En la clase popular y en las recientes
migrantes predomina como problema la obediencia al marido, el control que
ejerce la familia para que la adulta mayor permanezca en la casa, en especial la
suegra, mientras que en la clase media al parecer les animan para que vayan a
“distraerse”, esto tiene que ver con el tipo de participación. Mientras en la
clase popular es para accionar por diferentes luchas, en la clase media es más
una actividad recreativa y no “peligrosa” como ser ayudar en la iglesia, pero
al parecer el control es el mismo sólo que de forma más sutil, además de
participar en éste último (clase media) la propia adulta mayor crítica y “ve
mal” a la adulta mayor de clase popular.
Se destaca que mientras en el
imaginario, en el área rural se cree en la complementariedad, la mujer sufre
desventajas que, muchas veces son superadas en la edad adulta mayor, no sólo
frente al esposo, sino a la suegra y a toda la familia.
Como obstáculos para participar en la
clase popular de la que se tiene testimonios, se tiene la familia, si no es la
suegra, el marido o los hijos, son los nietos, la culpa de no poder cumplir con
la familia, cargándose de doble y triple jornada si trabajan al querer participar
y además en algunas ocasiones el ser discriminadas en algunas organizaciones
por ser de pollera y tener trenzas.
Según los adultos mayores también
influye la falta de capacitación y educación “… la mayoría de las compañeras
también en su formación se han educado hasta cierto lugar...... los hombres son
los que más saben, entonces también de eso ya no quieren participar” (Adulto
mayor, Clase popular. Ex Dirigente Organización Matriz. Diciembre, 2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C.
Choquetarqui [Cinta de audio] (como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui,
2006, p. 246), sin embargo como se vio las mujeres en general y las adultas
mayores en particular tienen muchos obstáculos para participar pero el rol de
la mujer en la familia y en la sociedad
no está en discusión ya que en el campo simbólico de varones y de las
propias mujeres existe una fijación con el rol de mujer – madre. Esta
diferencia del uso del tiempo entre mujer y varón respecto se puede apreciar en
el siguiente cuadro:
Cuadro
Nº 6
Uso del tiempo
en adultas (os) mayores de clase popular
|
|
Mujeres
|
Varones
|
Me
doy tiempo para todo: los días martes con mi Centro de Madres, voy..., los
sábados y domingos estoy ocupada con mi iglesia, por más que haya cualquier
cosa o actividad prefiero la iglesia,
me quedo ahí a realizar las actividades, si hay convivencia algún día,
entonces salirme de media reunión, de la Federación, tengo que estar en mi
casa. Me levanto muy temprano, hago toda mis cosas, cocino hasta las 10, dejo
todo hecho, cocido mi almuerzo, envuelto para mis hijos, les digo: “Si no
llego hasta la 1 y media almuerzan”, me quedo o llego a las 3 de la tarde, a
veces ellos almuerzan o a veces no, esperan, pero me da tiempo para todo
(Adulta Mayor. Organización de Base. Diciembre, 2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C.
Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui,
2006, p.
251).
|
Una mala experiencia siendo
dirigente, cuando uno es dirigente descuida a su familia a su hogar, a veces
me venía aquí, había tanto problemas, reunión, ampliado, conferencia.., yo
tenía un compromiso para salir hasta los domingos, es más ya no iba a la
iglesia, entonces mi esposa ya ha empezado a llorar…antes cuando yo no era
ejecutivo, yo cuando no estaba trabajando yo cocinaba…, ahora hasta llorando me hablaba mi hijo: “¿Papi
por qué ya no salimos?, ya tu sindicato no más es (Adulto mayor. Ex Dirigente
Organización Mayor. Diciembre, 2005.
Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se
citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p.
252).
|
Fuente: Elaboración propia.
Cuadro
Nº 7
Cultura
política en las organizaciones
|
|
Mujeres
|
Varones
|
A título de
defender a las mujeres entran a buscar sus intereses, en eso no más piensan,
más que todo económicos, al menos es mi manera de ver (Adulta mayor. Organización
de Base. Grupo focal femenino. Diciembre, 2005. Grabación de E.
Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio].
Los varones entran a una
carrera dirigencial pero tienen doble sentido, como buscando un espacio de
poder, están entrando a buscar medios de dónde sacar plata y para tener él
mismo..., buscan de alguna manera, sacar para sus bolsillos (Adulta
mayor. Ex Dirigenta Organización Mayor
Femenina. Diciembre,
2005. Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como
se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 257).
|
Es lamentable, dentro de las
damas, mujeres de nuestro país, cuando hay elecciones municipales, a
diputados, aparecen las que están de líderes, aparecen peleando en diferentes
partidos (Adulto mayor. Dirigente Organización Intermedia. Diciembre, 2005. Grabación de E. Andia, R.
Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] como se citó en Andia, Villca y
Choquetarqui, 2006, p. 257).
|
Fuente: Elaboración propia.
Desde la perspectiva de las adultas
mayores de clase media, aunque tengan orígenes indígenas, la participación
política de la clase popular en las organizaciones políticas no se debe a la
lucha por sus propias necesidades y/o necesidades del país como fue el caso de
la guerra del gas, sino que se debe a intereses económicos, carrera política,
obtención de poder económico y político, principalmente de los varones. Desde
el punto de vista de algunos adultos mayores, la participación de adultas
mayores de clase popular está mal vista por tratarse de “damas”, de actividades
políticas y de los altercados que se pueden ocasionar. Esto, al parecer les
quita su calidad de mujer “decente”, siendo discriminadas junto a la pertenencia
a la clase popular.
Asimismo, no sólo son maltratadas por razones de edad, sino porque están solas, directamente se las ignora:
Y demandan:
Cuadro
Nº 8
Espacio formal,
interacción adultas y adultos mayores de clase popular en las organizaciones
|
|
Mujeres
|
Hombres
|
Hay tres personas, que
están ahí, el presidente y el vicepresidente, hay dos vicepresidentes, y hay
un secretario general y las secretarias, entonces ellos redactan. Una que
otra vez me han consultado a mí y les he colaborado pero muy rara vez ellos
lo hacen y nos llaman para firmar y revisar, a veces observamos algo pero por
apuro dicen “Que vaya nomás como está, aunque mal” (Adulta Mayor. Organización
Matriz. Octubre, 2005.
Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]).
Yo soy secretaria de actas,
somos dos secretarios: un varón y una mujer, entonces nos intercambiamos…
pero siempre hay mayor participación de hombres. Ahorita tenemos nueve distritos, 21, 22
cargos, en cada distrito somos dos: un hombre y una mujer, después el
tribunal de honor está el presidente, que es un hombre y la vicepresidenta
que es una mujer…, estamos tratando de hacer participar… En el congreso se ha
tratado el asunto de que como personas mayores adultas tenemos que dejar un
ejemplo a los jóvenes, de lo que estamos haciendo porque es la primera
organización de adultos mayores, también hay experiencia de gente sindical,
de todo aquello…, entonces hemos pensado… que esté un hombre y una mujer,
ella le va a empujar, eso más o menos yo había pensado, y han estado de
acuerdo, cada distrito han tenido que nombrar un hombre y una mujer. Por ejemplo yo veo en la “…” (Organización
Mayor) las mujeres no sabemos decir las cosas a tiempo, después de que ya
está hecho todo quieren reclamar, a mí como vicepresidenta no me han dejado
entrar al ampliado, he entrado como sea, no tendré voto pero tendré voz, me
he entrado…, la mayoría son solamente para suplir cuando no está el
presidente, eso es injusto… (Adulta Mayor. Dirigenta Organización Intermedia,
Grupo focal femenino. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]
(como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 265).
Las decisiones siempre lo
determinaban los varones, la opinión de la mujer no vale por más que opine
una cosa buena, no lo toman en cuenta… (Adulta mayor. Dirigenta Organización
Matriz. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]
(como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 266).
El machismo se mantiene porque
los hombres nunca nos van a dar su lugar, cuando les conviene dicen: “La
compañera que sea” cuando hay que preparar el refrigerio, ellos nunca pueden
hacer eso (Adulta mayor. Dirigenta Organización Mayor. (Noviembre,
2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio]
(como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 268).
|
Las compañeras, los compañeros de “…..” siempre
son bien unidos. Ahora, cuando se debe definir, sólo participan los varones,
las mujeres nada…, ellas mismas ya no quieren participar…, pero hay
compañeras también que tiene planteamiento (Adulto mayor, Ex Dirigente Organización
Matriz. Octubre,
2005 Grabación de E. Andia, [Cinta de audio] (como se citó en Andia, Villca y
Choquetarqui, 2006, p. 268).
Las
compañeras han estado activamente y yo noto que en las señoras, en las
compañeras hay más responsabilidad (Adulto mayor, Ex Dirigente Organización
Matriz. Octubre, 2005 Grabación de E. Andia, [Cinta de audio] (como se citó
en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 266).
|
Fuente: Elaboración propia.
Normalmente, en la vida orgánica son los
adultos mayores quienes deciden, a las adultas mayores les dan muy poca opción
de decidir, de entrar a los grandes ampliados, es decir de participar
activamente, salvo en actividades relacionadas con el rol considerado femenino,
por ejemplo servir refrigerio, pero eso sí, como se vio antes, las hacen
marchar adelante. Con la ley de paridad de género en los cargos se nombra
presidente: varón y vicepresidenta: mujer. Sin embargo, según algunos adultos
mayores son ellas quienes no quieren participar, pero ya se vio que a veces las
abuchean o se hacen la burla, por ejemplo de su forma de hablar. Empero, otros
reconocen que las mujeres son más responsables, pero eso no significa que les
den una mayor y mejor participación.
Discriminación a los mayores
Un problema presente en las adultas mayores es la discriminación etárea que sufren de parte de los (as) adultas medias y jóvenes en las organizaciones.
A nosotros tampoco, dicen: “Esa ya es vieja”… (Conversación informal con una dirigente. (Octubre, 2005) Grabación de E. Andia, [Cinta de audio] (como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 250).
Asimismo, no sólo son maltratadas por razones de edad, sino porque están solas, directamente se las ignora:
Sufren las viudas adultas mayores, ya no son respetadas, no se las toma en cuenta (Seminario Local. (Marzo, 2006) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] (como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 250).Discusión y Conclusiones
Si bien, la ciudad da oportunidades de un aparente progreso
a los adultos (as) mayores migrantes indígenas, las adultas mayores sufren una
serie de obstáculos para posesionarse como seres humanas completas, con
derechos y obligaciones, más tienen obligaciones que derechos, y con la edad
esto no termina. Hoy en día, con el avance del consumismo capitalista los y las
adultas mayores de clase media viven una permanente contradicción, ya que si
bien mantienen algunas costumbres, en los simbólico se pierde la esencia de
esos usos, como ser el diálogo con la Naturaleza, el respeto al otro (a) con
esa idea engañosa del progreso que promete la educación, pero que en la vida
cotidiana no se practica, se adquiere conocimiento pero se pierde la sabiduría.
En el área rural están quedando adultas y adultos mayores solos en el campo,
por la creciente migración de los adultos medios y jóvenes, entonces la
comunidad que le daba su lugar al anciano, y relativamente a la anciana está
desapareciendo. En la gran urbe deben luchar por las necesidades de toda la
familia y de ellos mismos, y sobre todo las ancianas, especialmente los
recientes migrantes casi de manera solitaria, y las de clase popular con toda
el ansia de aprender, de expresarse, de decidir, de luchar por días mejores para
todo el país como fue la guerra del gas, soportando que los y las adultas
mayores de clase media, quienes ya se “civilizaron” las y los traten de
ignorantes, y muchas veces las miren como oportunistas.
Finalmente señalan su derecho a estar tranquilos, en
especial las ancianas después de tanto batallar en la vida:
Las mujeres adultas mayores queremos estar tranquilas, somos maltratadas por nuestras hijos, porque ya criamos a nuestros hijos y no así estar al cuidado permanente de nuestros nietos (Seminario Local. (Marzo, 2006) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] (como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 223).
Y demandan:
Queremos un Awkiuta[1], que se ha determinado como una casa del anciano, no queremos un asilo donde los abuelitos estén archivados, o sea ahí hay un pensamiento de todos los adultos mayores, queremos un hogar, una casa de acogida donde podemos estar entre nosotras, reunirse, charlar, conversar, también tal vez hacer algo. Con eso estamos, bastante nos estamos movilizando, hemos ido a todo lado y hemos pasado también talleres donde se les ha concientizado, se les ha hablado en aymara… (Adulta mayor, Clase popular. Organización Intermedia. Grupo focal femenino. (Noviembre, 2005) Grabación de E. Andia, R. Villca y C. Choquetarqui [Cinta de audio] (como se citó en Andia, Villca y Choquetarqui, 2006, p. 250).
Etiquetas:
adultos mayores,
clases sociales,
cultura aymara,
discriminación.,
El Alto,
género,
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Ubicación:
Unnamed Road, El Alto, Bolivia
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