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jueves, 8 de agosto de 2019

UN CAMINO SIN RETORNO



                                        

Aquí va el link para descargar el libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1cUa5jy_w_hcG0HRIQ1Af0wwMO3CMen4X/view?usp=sharing

El texto aún se puede recoger en forma física y en CD, de manera gratuita en las oficinas del IIAA ubicadas en el 6to. piso del Monoblock Central de la UMSA. Av. Villazón Nº 1995, La Paz, Bolivia. 

lunes, 22 de octubre de 2018

UN CAMINO SIN RETORNO

Investigación realizada con fondos concursables IDH y publicada en físico por el Instituto de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas (IIAA) Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). La Paz, Bolivia. 

El texto se puede recoger en forma gratuita en las oficinas del IIAA ubicado en el 6to. piso del Monoblock Central de la UMSA. Av. Villazón Nº 1995, La Paz, Bolivia. Proximamente se podrá obtener la versión en CD y asimismo se colgará el enlace para obtener la versión en digital.

Se trata de una investigación en coautoría con Jimmy Leaño Espejo, que fue realizada por un equipo de investigación compuesto por Patricia Trino Camacho (consultora informática) y 8 tesistas de la Facultad de Ciencias Sociales.





RESUMEN

Este trabajo es producto de una exhaustiva investigación que se propuso indagar el funcionamiento de la problemática de Trata y Tráfico en la ciudad de La Paz, Bolivia; desde una mirada conceptual de género y de identidad cultural puesto que, tanto las desigualdades de género como la procedencia cultural se consideran altos factores de vulnerabilidad.
En esta perspectiva, se trató de determinar las causas y factores de riesgo que, junto a las mencionadas anteriormente, hacen que toda la población, y en especial niñ@s, adolescentes y mujeres, se encuentren corriendo una alta inseguridad y siendo proclive a ser víctimas de Trata y Tráfico. Para ello, se utilizó un enfoque teórico metodológico interdisciplinario e interseccional.
Asimismo, se procuró construir modelos de ruta crítica que, generalmente conlleva el proceso de Trata y Tráfico en situaciones en las que la urbe paceña juega el papel de origen, tránsito y destino de las víctimas, según los requerimientos de los victimadores  y del mercado de trabajo a nivel nacional e internacional. Para ello, se revisó, compiló y sistematizó la información obtenida y la normativa nacional e internacional referente a la temática. Por ende, el método utilizado en la investigación fue desde un abordaje cuantitativo como cualitativo, además de la creación de dos espacios de diálogo: uno con expert@s en la problemática, y otro con la población universitaria (estudiantes y docentes) a través de un proceso participativo e inclusivo en mesas de trabajo, explorando las experiencias, acciones desarrolladas y propuestas.
Todo este delicado proceso dio lugar a una obtención de resultados que conducen a una profunda reflexión acerca de las fortalezas y debilidades institucionales para combatir este flagelo, refuerza el conocimiento de las tácticas y estrategias que utilizan las redes de tratantes, y procura llevar al entendimiento de los factores simbólico - culturales que pesan en la mentalidad nacional e internacional para que, a lo largo del tiempo persistan estas prácticas negativas.   
Igualmente, se propone influir en la deposición de posiciones de lucha aisladas y, más bien vigorizar una lucha conjunta institucional para efectivizar resultados que beneficien de manera contundente, el proceso de rescate, recuperación y reinserción social de las víctimas.
Finalmente, como un aporte de la UMSA, institución que dio lugar a esta investigación, se presenta una propuesta, además de un conjunto de sugerencias, de un sistema de registro de casos de Trata y Tráfico que aglutine información y facilite el control por parte de las instituciones estatales y no estatales para, de este modo, constituir una red efectiva de ofensiva ante las redes delictivas que operan en la ciudad de La Paz con conexiones en el interior y exterior del país.


martes, 25 de agosto de 2015

OTAVALO, DONDE LO AJENO ES LO PROPIO

Publicado como: "En Otavalo lo ajeno es propio" en Página Siete el domingo 23 de agosto de 2015




En 2014 realicé un viaje largamente añorado a la sierra del Ecuador, para descubrir por mí misma la riqueza indígena de Otavalo, provincia de Imbabura.  Se trata de un lugar paradisiaco, del maíz y de volcanes: el Tata Imbabura y la Mama Cotacachi. En medio se encuentra esta población salida de una pintura postmoderna. Por un lado están los indígenas kichwas vestidos/as con su ropa típica, sobre todo las mujeres; poncho azul, pantalón blanco y sombrero para los varones, y blusas bordadas y anacus[1] para las mujeres; y ambos con su larga trenza y sus alpargatas que hacen a su identidad inconfundible; y por otro, la población mestiza.

Estuve para Navidad, donde pude observar una ciudad casi europea que, en medio del tradicional mercado artesanal de la Plaza de los Ponchos, los turistas encontraban  todo a lo que están acostumbrados: confortables hoteles al estilo occidental, desde suites hasta un desayuno americano pero con nombres como "El Indio INN".

A la par del variado comercio se imponen tiendas de blusas bordadas a mano que usan las otavaleñas, de bisutería y artesanías, además de amuletos junto a todo tipo de talismanes hindús para “atraer buenas energías y ahuyentar las malas”. En cuanto a la comida, lado a lado están puestos de fritadas, cuys y sandwiches de higos con queso; y pizzerías, chifas y restaurantes de comida rápida.Igualmente se degustan, desde jugos de jitomate hasta cerveza, pasando por los ricos canelazos (aguardiente con agüita de canela). Asimismo, discotecas de rock y cumbias chichas, y una que otra peña de los famosos sanjuanitos que, en realidad tuve que buscarlas.

Se trata de una convivencia intercultural, pero es más que eso, se trata de una    apropiación sin ningún problema, de valores y significados occidentales. Aquí van algunas muestras de este entretejido abigarrado que aún no vi en la Isla del Sol ni en Copacabana, por ejemplificar.

Se ofrecía cena navideña con velas y con un menú europeo, pero al lado el mismo dueño vendía mote con fritada a los transeúntes. Lo más encantador era que las camareras (indígenas y mestizas) a la par que vestían el traje otavaleño usaban un gorro de Papa Noel.

En las expresiones religiosas, como en la mayor parte de Latinoamérica se impone la infraestructura recargada de la iglesia católica, pero también existen varias iglesias evangélicas. En la noche navideña, asistieron a la misa de gallo, comunarios en su mayoría viejitos/as, que bajaron de las distintas parroquias (comunidades) de la sierra. También había indígenas citadinos más jóvenes, comerciantes e hijos de los primeros.

Algo que me conmovió mucho fueron los villancicos cantados por los comunarios en kichwa y español, con una fe y devoción admirables, mientras el celebrante les arengaba como a sus hijos. Un viejito me pidió una imagen del Niño Jesús que yo llevaba y lo acarició y besó con una humildad y fervor que me paralizaron. En ese instante, el mundo estaba detenido en la época colonial. Cuando terminó la misa volvieron a la sierra, y los citadinos regaron las calles con pétalos de rosas y prendieron fuegos artificiales y estrellitas, otros circulaban en lujosos carros, y los evangélicos no habían dejado de vender sus mercancías, ya que era una oportunidad de ganar dinero, algunos de ellos recién irían a su culto al día siguiente “si el tiempo les alcanzaba” según me dijeron, lo cual nos ubica en un tiempo moderno – capitalista: “time is money”.


Se veía movimiento comercial donde lo llamativo eran las tiendas de ropa típica que modelaban maniquís altas, delgadas y blancas; junto a pequeños centros comerciales de ropa americana atendida mayormente por indígenas.

También eran guías de turismo, atendían hoteles, restaurantes, internet[2]; manejaban casi toda la economía. Sin embargo, los dueños,  también indígenas estaban en Europa y Asia trabajando de lo que sea, generalmente de músicos y vendiendo artesanías, viviendo en la incomodidad más grande para enviar todo el dinero posible para agrandar el negocio.  Algunos de los empleados, hablaban, además de español y kichwa, inglés, y hasta alemán; y contaban como si nada que también habían recorrido parte del mundo, prácticamente iban y volvían hasta que decidían establecerse nuevamente pero con un buen estatus económico.

Esa semana se podían observar en los pueblitos aledaños (Quiroga, Carabuela, Peguche) bodas de comunarios, y luego danzas de sanjuanitos y fandangos en la puerta de la iglesia

al son de arpa de cajón y rondador, para después trasladarse a la parroquia a continuar la fiesta, donde según me relataron, se puede festejar días, y que por eso algunos de los jóvenes que viven en Otavalo prefieren ser evangélicos, ya que sufrían los excesos de sus padres, y consideraban que las borracheras eran “cosa de indios”.



La noche del 31 llevaban antifaces y/o pelucas de colores, encendían fogatas y quemaban muñecos, era una mezcla de Carnaval, Halloween y San Juan, se comía uvas en la plaza y se escuchaba música cumbia chicha y también a Los Kjarkas, pero ni un sanjuanito que, según me contaron estaban reservados para la fiesta del Inti Raymi que sobre todo se celebra en el área semi-rural de Peguche y para los extranjeros, como sucede en Tiwanaku con el Año Nuevo Aymara.






Así, son prósperos comerciantes y propietarios, hacen crecer el turismo y venden rituales casados con los de la nueva era, al tiempo que conservan su ropa originaria y su arte, una combinación capitalista con lo “étnico – exótico”, con lo dis que ancestral, donde el mensaje al turista es “mientras tu sueñas con mi cultura, yo me enriquezco como me has enseñado”, entonces ¿qué es lo que queda de la cultura indígena y de la identidad? Ya que los escuché evocando irse a cultivar como sus padres, pero la “civilización” moderna del capital es más tentadora, acompañada de la lógica racional protestante (Weber, 1944). Sólo queda la añoranza del contacto con la tierra y de la comunidad expresada en la vestimenta, música y en parte, en la comida.


Salud Otavalo!



Éstos son hechos con tela colombiana porque es más barata, similar a lo que pasa con la pollera de la chola paceña, hecha de tela china.

2 Son expertos en jueguitos en la computadora, en wi fi y Facebook. Había una peluquería que se llamaba “Facelook”.









lunes, 26 de mayo de 2014

SER PARTE DE UNA COMUNIDAD

Publicado en MIRADAS, PÁGINA SIETE. domingo 18 de mayo de 2014


La primera vez que escribí en este espacio lo hice sobre mi visita a  San Pedro de Buena Vista en el Norte de Potosí, la segunda sobre Atenas, Grecia, y ahora sobre un lugar tan distinto y tan igual a Grecia, pero nuestro, Tiwanaku  y sus comunidades, lugares a los que vayamos tienen su propia energía y riqueza, haciéndonos sentir de una u otra manera, identificándonos o no, de acuerdo a nuestras propias percepciones y asociaciones.

Esta vez quiero relatar y reflexionar sobre los varios viajes que realicé a Tiwanaku con motivo de la investigación para mi tesis.

Como dije antes, siempre sentí una fuerte atracción por los aymaras, por el cariño que recibí de ellos siendo niña.  Así, por los años 80 cuando se empezaba a hablar de la celebración del Año Nuevo Aymara, sobre todo en Radio Color FM,  había algo que me atraía, no sabía bien qué iba a encontrar, pero como sea quería ir. Quería saber cuál era la motivación, quién lo organizaba, quiénes asistían, etc., en síntesis ser parte de aquello tan nuevo y sugerente. En esos años ni siquiera pensaba en hacer una tesis.

En este artículo no quiero reiterar lo que ya está publicado en el libro Suma Chuymampi Sarnaqaña, que es el producto de la investigación, sino rememorar mis vivencias y sensaciones, mi aprendizaje y aprehensión de la comunidad, del tiempo y del espacio, de las interrelaciones con los tiwanaqueños, de mi sensación de estar en otra dimensión por la expansión de conciencia que produce el estar en el campo y sea cierto o no, respirar esa energía que real o subjetiva nos hace sentir grandes, pertenecientes a algo o a alguien, y/o como parte de una historia en común cuando se comparte un ritual.

Se tomaba el colectivo del cementerio (no habían minibuses) y la mayoría íbamos parados pero precisamente ahí estaba el encanto, compartir con la gente que iba a sus comunidades. La primera vez significó un acto momentáneo de liberación (salir de mi casa) para participar, percibir y empaparme de la ceremonia que acabó siendo una parte trascendental en mi vida puesto que al final, la celebración del Año Nuevo Aymara se convirtió en un medio para compartir con los comunarios.

La primera vez sólo participé como el resto de la gente, observaba y pensaba que no podía ir más allá porque tenía que atender a mi familia, y sentía una especie de tristeza de lo que hubiera podido hacer. Sin embargo, poco después se me presentó una beca trabajo de una institución que precisamente tendría un encuentro entre los amawt´as (celebrantes) de Tiwanaku y los paqus (celebrantes) de las islas de Taquile y Amantaní del Perú. En esa ocasión, después de compartir, gozar y registrar la diversidad de rituales,  cuando volvíamos a La Paz me asomé tímidamente a preguntarles si sería posible participar y hacer mi trabajo con ellos, y de pronto me sentí aceptada.

Fue un proceso del que me empapé de a poco, como una comunaria más sólo que con ropa de ciudad. En las reuniones me sentía agradecida y admirada de cómo confiaron en mí y me dejaron escuchar y vivir todos sus conflictos. Yo sentía gran emoción como investigadora y un sentimiento por la vida en comunidad, indescriptible.

Parecerá machista mi posición, pues no quiero ir en desmedro de las comunarias, pero en ese momento el sentirme como la única mujer escuchando y viviendo todo aquello fue un hito fundamental en la construcción progresiva de mi autoestima: ya no era más sólo la estudiante y la ama de casa, fue mi primera sensación de empoderamiento, pues este “era un tema de hombres”, incluso me pusieron un poncho y un lluchu. Entonces no era sólo un viaje a Tiwanaku sino un viaje por la vida que me hacía sentir en el siguiente nivel, como en los jueguitos.

Recuerdo que me nombraron madrina de una lata de alcohol caimán y que llegué a la comunidad de Wancollo en motocicleta agarrada a un comunario, o cuando me pidieron que llevara sándwiches, todo sea por la vivencia y la investigación, y esa vez que llegué muy resfriada y me alojaron en el hospital naturista de Wankollo, curándome a punta de mates. Yo escuchaba como hablaban y bebían afuera pero yo no tenía ningún temor y si era así lo disipaba subyugada y sublimada por el momento vivido.

Me dirán que soy idealista pero esa fue mi vivencia, llena de mutuo respeto y con la mayoría de ellos hombres, con quienes casi no nos entendíamos, los más viejitos, pero nos sonreíamos, bebíamos, akullikábamos, y nos sentíamos hermanos, pues ellos me trataban de “hermana”. O aquella vez que hice la caminata con el Consejo de amawt´as a las 4:00 desde Wankollo hasta las ruinas, bebiendo alcohol, akullicando y cantando, con mi grabadora al cuello.

Era otra, mi espíritu era otro, en ese momento nada me faltaba, el tiempo se detenía y sólo existíamos la comunidad y yo, todo era aparente pero en el fondo éramos lo mismo, nos reíamos de nuestras aparentes diferencias como decía don Policarpio, amawt´a del Consejo.

Cuando volví a la ciudad ya no era lo mismo, era una sensación de reducción de conciencia y de volver a la prisión de la ciudad y del hogar, de la diferencia de clases y de culturas. En el campo al recorrer muchas veces sola largas distancias me sentía camino al infinito para llegar y ser bien recibida. Cuando volvía mis dos hijas también me recibían bien pero me decían “hueles a lana de oveja y no me querían besar”, pero yo me sentía feliz.

En esta ocasión fue Tiwanaku pero podría haber sido cualquier otra comunidad, pero eso: la  vida comunal y el sentirme empoderada me cambiaron para siempre. Ustedes dirán y ¿por qué no se va a vivir a la comunidad? La estoy pensando pero obvio, soy mestiza, fundamentalmente en lo simbólico, y así como disfruto de una kispiña en un apthapi, también disfruto de un pollo Copacabana. Ese es el tejido interidentitario e intercultural, a veces contradictorio que late en todo ser humano.








jueves, 24 de octubre de 2013

En la cuna de la democracia: La postmodernidad pasa por la resignificación de la sabiduría y lo femenino

jueves, 24 de octubre de 2013

Artículo publicado en: Página Siete. Rev. Miradas. Sec. EL MEJOR VIAJE DE MI VIDA
Domingo 13 de octubre de 2013






Después de relatarles la forma cómo recuperé una parte de mi identidad que pertenece a la cultura quechua, esta vez sí quiero relatarles un viaje de recreación que realicé a Grecia, hace algunos años.

En mi juventud (de cuerpo) quería conocer la ciudad luz  por constituir, para mí, la cuna de la modernidad: “liberté, igualité y fraternité”, así como quise ser blanca, de cabello rubio y lacio, además, hombre,  y estudiar en París. Y efectivamente cuando estuve allí, como algo simbólico me emocioné al ver Notre Dame, pero también la Torre Eiffel, pues la sensación era como si por fin alcanzaba un pedacito de esa idea de la Ilustración que se creó en mi imaginario simbólico, en de un país colonizado como el nuestro.

Sin embargo, con el transcurso de los años cada vez me intrigaba y sentía que quería y debía ir a Grecia, esas intuiciones que una/o tiene y no sabe por qué, yo lo llamo tinkaso, me parecía que allí iba a encontrar algo, los orígenes de algo que me incumbía.

La vida me brindó la oportunidad de viajar, y me lancé sola al éxito. De solo sobrevolar el  transparente y precioso mar Egeo de color turquesa empecé a emocionarme, más todavía cuando de forma similar a cuando uno/a llega a Bolivia y empieza a escuchar en el avión, música boliviana, en el avión griego se escuchaban zorbas y sirtaquis (música griega) que me llegaban al alma.

Cuando desembarqué en el aeropuerto de Atenas realmente tomé conciencia de que estaba sola en un país extraño y recién me pregunté que hacia yo allí, pero me hice pasar el miedo inicial y como si hubiera ido muchas veces me fui detrás de un grupo de turistas que tomaron el autobús hasta la plaza central “Sindagma”. Por algo dicen “donde estés haz lo que ves”. Cuando llegué a la mencionada plaza dije: “Aquí cerca debe haber un hotelito”, pensando que al llegar a La Paz una llega a San Francisco y ahí mismo está la calle Sagárnaga, y efectivamente, cerca de “Sindagma” estaba el barrio de “La Plaka”, algo muy tradicional, con sus callejuelas estrechas y sus casitas blancas de techo azul. Pero lo más hermoso era que subiendo de manera similar a la Sagárnaga, al final se encontraban las ruinas griegas y obvio, la Acrópolis.

Fui rapidísimo a un hotel, me bañé y cambié y de ahí a conocer. Llegué a un lugar del cual se veía de noche la Acrópolis iluminada, realmente quedé absorta y maravillada, y como buena admiradora de la modernidad me senté en una mesa y me pedí una copa de vino para sorberla poco a poco al tiempo que observaba semejante maravilla.

Al día siguiente, me levanté temprano y de ahí a trepar una senda de calvario con un calor que me quemaba los pies, para, al final, llegar satisfecha a la puerta de la misma Acrópolis. La entrada a la Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada los Propileos, a su lado derecho y frontal se encuentra el Templo de Atenea Niké, y originalmente, una gran estatua de bronce de Atenea se encontraba en el centro es.wikipedia.org/wiki/. En la mitología griega Atenea es hija de Zeus, nació ya adulta, de su frente, cuando Hefesto le abrió la cabeza con un hacha para curarlo de los dolores que le atormentaban. Atenea es la diosa de la sabiduría, de las artes y de la artesanía. Representa la inteligencia creadora. Es patrona de los ceramistas, de los tejedores, constructores y otros artesanos. Es una diosa guerrera, pero carece del carácter violento e irreflexivo de Ares, sino que se sirve de la valentía prudente, como se aprecia en la Ilíada. También personifica la inteligencia (clara  herencia de la figura de su madre) y la sabiduría. aliso.pntic.mec.es/agalle17/dioses/atenea.html‎.

¿Por qué les cuento este significado? Porque al sentirme parte de ese conglomerado de ruinas admiré y me identifiqué con Atenea ya que considero que nací adulta al encontrar mi identidad perdida por años, además de mi carácter guerrero que, con el tiempo se fue puliendo y convirtiendo en valentía y firmeza sin bajar nunca la guardia en las luchas cotidianas. Por otro lado, me resultó paradójico que, Grecia, cuna de la modernidad y por ende de la democracia concebida por los hombres, no haya permitido el voto a las mujeres y a los esclavos, teniendo a Atenea como diosa de la sabiduría y sobre todo que represente a la inteligencia creadora.

Inmediatamente me puse a reflexionar que justamente nuestras culturas ancestrales valoraban y valoran, ante todo, la sabiduría entendida como experiencia vivida y convicción, asunto que aprendí de don Policarpio Flores, yatiri de la comunidad de Kaluyo, provincia Ingavi, y no solamente los conocimientos adquiridos en forma libresca, característica de la modernidad. Por ello yo le pedí a la vida que, aparte de conocimientos teóricos me proporcione ante todo sabiduría, para arribar a la “verdad”, obviamente mi verdad,c como analizan Pierre Hadot y Michel Foucault : desde los ejercicios espirituales a las “prácticas de si” (Michael Chase. CNRS UPR 76/Centre Jean Pépin Villejuif-Paris).

Finalmente, tenía que ser una diosa mujer quien represente la creatividad, por lo que parece que al fin seremos reconocidas como orientadoras de las sociedades presentes y futuras interculturales.

             
 

domingo, 28 de abril de 2013

CRISIS DE ESPIRITUALIDAD EN OCCIDENTE Y UN ACERCAMIENTO A LAS ESPIRITUALIDADES ANCESTRALES[1]





masharateatro.blogspot.com

1. Algunos conceptos teóricos
                                                                                                  
Aunque al partir de herramientas teóricas ya se cae en el error de ver como punto de partida la  racionalidad occidental moderna vamos a utilizarlas para un mejor entendimiento de la temática puesto que nuestro ser está   acostumbrado a esta forma de conocimiento.

En principio creo que el tema de la espiritualidad tiene que ver con la identidad del sujeto/a, es decir que en la medida de que se reconozca en algo o alguien (Cirese, 1976, citado en Giménez, 1994) el sujeto/a construye su mundo simbólico, es decir su propia subjetividad, se trata de un espejo en el cual reflejarse y considerar como una verdad, su verdad. Sin embargo, el concepto de identidad voy a enfocar desde la corriente sociológica del interaccionismo simbólico (Blummer, 1937; Goffman, 1959)

que lo concibe como un elemento humano con movilidad y plasticidad que varía de acuerdo a las distintas interacciones sociales, por lo que posee un carácter procesual y no estructural y por tanto, permanentemente dinámica. De ahí que pueda cambiar en el tiempo y esta dinámica es inherente a todo el universo, obviamente incluyendo al ser humano.

Por otra parte, otro pilar fundamental en esta estructura del ser constituye la cultura, concepto que proviene de la antropología (Geertz, 1987) y es concebido como un sistema simbólico en el que los significados o sentidos de las cosas son transmitidos históricamente y son encarnados en formas simbólicas en el imaginario individual y colectivo que constituyen sus códigos de expresión. Por ejemplo, en el tema de la transición de la vida a la muerte, según la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross   (1981), cuando se está recorriendo el camino hacia el otro lado el sujeto/a que se encuentra en esta transición se relaciona con imágenes propias de su mundo simbólico construido en vida (formas que son parte de cada religión y/o espiritualidad). Pero como la identidad es procesual y dinámica se puede ir construyendo un tejido interidentitario y por tanto intercultural, es decir que el paso no sería transcultural sino inter, ya que permanecen algunos símbolos y se aprenden y aprehenden otros; por lo que pueden convivir en un mismo sujeto/a al mismo tiempo, elementos simbólicos similares e incluso opuestos. Es muy importante recalcar que esto no se entiende con la mente racional sino con la mente superior intuitiva.

Finalmente, como último pilar de esta estructura está la espiritualidad que fundamentalmente está relacionada con la trascendencia del sujeto. Se debe destacar que este concepto ha sido poco trabajado por la racionalidad occidental académica, es más se ha tendido a negarla por no proporcionar ninguna evidencia ante la ciencia, cuyo principal paradigma constituye la objetividad o la supuesta objetividad de las cosas. Uno de los únicos estudiosos de occidente que ha abordado la espiritualidad es Foucault, que la define como una búsqueda de la verdad que ilumina al sujeto y perfecciona el espíritu, y en mis palabras, el espíritu a través del que habla el Gran Espíritu (fuente vital) y transmite su mensaje a la sociedad.

2. Mente racional y mente racional intuitiva

Como parte del título de este trabajo es crisis de la espiritualidad en occidente,  en base a los conceptos anteriores una pregunta podría ser. ¿En qué momento se entró en esta crisis en occidente? Para ello habría que preguntarse si el mensaje de las religiones que son parte de las culturas de occidente coincide con las formas de vida propias de la cultura occidental (menos contacto con la naturaleza, mercantilismo, consumismo, violencia, ambición de poder, discriminación de culturas, de clases sociales, de género, etc.). En tal sentido, la vivencia de la fe es coherente con este estilo de vida?

Para no alargarme prefiero centrarme en la filosofía vivencial de un código de valores éticos y morales de las culturas ancestrales, pero que no pasa por el sujeto/a de raíces indígenas[2] que vive en la ciudad sino, ante todo que vive en comunidad y en relación con la naturaleza, y más precisamente, en el conocimiento vivencial de los Mayores o ancianos que, por cierto ya están muriendo, es decir de los sabios llamados en la cultura andina: yatiris (aymara) o amawt´as (quechua) quienes constituyen la autoridad para regir éticamente a la comunidad aconsejando a las autoridades y a toda la comunidad.  En realidad estos ancianos y ancianas sabias existen en varias culturas ancestrales, no sólo de Bolivia sino de todo el mundo pero mi experiencia directa es con la cultura andina, y haciendo una comparación entre ellas, en la esencia el mensaje prácticamente es el mismo, aunque existan variaciones en las formas.

Lo que caracteriza a estas personas es que, justamente poseen un conocimiento directo, intuitivo (los tinkazos o corazonadas, el sentimiento, la percepción). Este conocimiento se viene a constituir en sabiduría ya que está compuesto de señales, destrezas y vivencias, al contrario de occidente, donde el conocimiento sobre todo es libresco y académico, y no tanto vivencial. A la persona que posee este tipo de conocimiento (Weber, 1964) va a denominar mágico – religioso, no institucionalizado (no se trata de una iglesia como institución donde la carrera se la hace mediante el estudio si bien comienza por lo que se denomina vocación religiosa). El mago es aquella persona señalada,  sin embargo cada persona posee un mago interior pero muchas veces no somos concientes de ello (pues se trata de un despertar espiritual) la mente racional occidental obnubila el conocimiento directo a la fuente vital y evita que la persona sea portadora del mensaje del Gran Espíritu a la sociedad.

Entonces lo que yo puedo contarles son algunas características de esta visión cosmológica que tienen las culturas andinas para percibir la diferencia con las culturas occidentales y con las iglesias de occidente que en un principio también tuvieron una estrecha relación con la naturaleza.

2.1 ¿Quiénes son los yatiris?












Don Andrés Huanca  Don Feliciano Quispe  Don Sebastián Quispe. Comunidades de Tiwanaku

Son los maestros ritualistas y poseen las siguientes características:

Ø  Viven en la comunidad rural.

Ø  Son agricultores, por tanto están en PERMANENTE RELACIÓN CON LA NATURALEZA.

Ø  Generalmente son ancianos, por lo que se los denomina Mayores.

Ø  Tienen mayor experiencia. Han “caminado más”, son jaq´i (persona).

Ø   Están marcados por alguna señal de la Naturaleza.

Ø  Realizan prácticas sincréticas (entre ofrendas andinas y católicas).

Ø  También hay mujeres ritualistas y ellas se denominan Mama T´allas.

2.2 Principios importantes para los maestros ritualistas

Ø  Si se descubre que se tiene las señales de la Naturaleza y se aprende a leer en coca NO SE DEBE LEER ASÍ NOMÁS, SIN PERMISO porque todo puede volverse contra el yatiri y para la persona que está leyendo ya que se trata de una relación simbólica ritual con las fuerzas superiores mediante el espíritu de la coca.

Ø  La mayor señal es haber sido tocado por el rayo, si han sido tocados en martes o viernes están destinados a ser Maestros de la oscuridad o layqas (brujos).  Si han sido tocados en lunes, miércoles o jueves es para servir a la Pachamama. Si es en sábado o domingo, es para SERVIR A TODOS.

Ø  Si se han iniciado en un lugar sagrado son consagrados como MAESTROS DE LA CLARIDAD. Si se lee y ofrenda sin permiso son MAESTROS DE LA OSCURIDAD. También hay lugares específicos para iniciarse para hacer el mal.

Ø  Para pedir permiso DEBEN HABERSE INICIADO en un lugar sagrado o WAK´A por OTRO MAESTRO INICIADO hasta llegar al JACH´A ACHACHILA. Para los Maestros de Tiwanaku es en la iglesia de Waqui (no importa el sincretismo sino el LUGAR, TAMBIÉN MARCADO POR LA NATURALEZA: este es el holismo).

Ø  En el sincretismo, lo importante es la ESENCIA y no la forma, por ello los Maestros de Tiwanaku trabajan con la energía del RAYO que se denomina: Illapa, Tata Santiago o Arcángel Miguel.

Ø  Existen grados entre los señalados por la Naturaleza, los yatiris son sabios y por tanto unen el cielo con la tierra. Deben tener BUEN PENSAMIENTO.

2.3 Sentido de las peticiones a las Illas,  Ispallas[3] y deidades ancestrales


Don Policarpio Flores (yatiri de Qaluyu – Tiwanaku

Ø  Que no nos hagan faltar nada para estar COMPLETO (en todos los planos: material, emocional, mental y espiritual). Tener armonía.

Ø  Que nos den un BUEN CORAZÓN (buen pensamiento, sentimiento y accionar).

Ø  Que nos den CH´AMA  (valor y coraje y que nos quiten el temor).

Ø  Que nos den MIRADA Y PASO FIRME.

Ø  Que nos den QAMASA (fuerza psicológica para tener valor y coraje: ch´ama).

Ø  Que nos den QAMASA para PONERSE DE PIE Y CAMINAR JUNTOS COMO UNO SOLO.

2.4 Significados y códigos de ética  en la cosmovisión de los yatiris

Ø  Se debe ser bueno/a ya que el malo/a tarde o temprano cae por su propio peso. Es la ley de la Naturaleza, y también es precepto de culturas orientales, denominándose karma.

Ø  Se debe respetar a todo ser de la Naturaleza ya que es un ser vivo como nosotros.
Ø  Se debe actuar en comunidad mediante la ESCUCHA, EL DIÁLOGO (a esto ayuda la coca Inalmama[4]), Y EL CONSENSO, y no por imposición.

Ø  Se debe caminar como UNO SOLO y no de forma individual, personalista, imponiendo el poder sobre otros. Todo esto es pasajero y se lo lleva el viento, lo que permanece es el AYLLU (la comunidad) ya que TODOS NOS DEBEMOS A TODOS, este es el AYNI. Nadie es por sí mismo, sino por el otro (identidad).
Ø  El ayni[5] es ser hermanos, nunca acaba, siempre empieza porque todos nos necesitamos, todos estamos en lo mismo, por eso se debe ser HUMILDES.

Ø  Se debe decir siempre la verdad, mostrarnos como somos y estar felices de ser hijos de estas tierras y de la Pachamama.

Ø  Se debe velar por TODOS, tener ese sentimiento hasta por los invasores que se empeñan en destruirlo.

Ø  Se debe akullicar[6] con fe y no criticar a nadie porque la Inalmama escucha.

Ø  No se debe sentir rabia por nadie.

Ø  Se debe hacer cumplir el código ama sua, ama llulla, ama kella  (no ser flojo, mentiroso o ladrón). Ese es q´ara (abusador) “El daño no se lo haces al otro, sino a ti mismo porque no olvides que todo retorna” (Policarpio Flores, yatiri de Qaluyu, Tiwanaku).

3. Algunas conclusiones

  1. La condición sine qua non para el acercamiento a las culturas andinas significa la relación integral (holismo) del sujeto con la naturaleza, donde el propio sujeto/a es parte de la naturaleza, es un ser vivo más que debe estar en equilibrio con ella.

  1.  La Naturaleza constituye la expresión del Gran Espíritu como lo llaman ellos o fuente vital.

  1. De ello se puede concluir que la subjetividad, es decir el sentido que se le da a las cosas coincide con la vivencia cotidiana que se tiene en permanente relación con la naturaleza “Ser agradecidos por los frutos que nos da la madre tierra”, es decir con la objetividad: sembrar y cosechar sus propios frutos.

De lo anterior se puede incidir que:

  1. No es lo llamado indígena propiamente dicho lo diferente, sino la forma de vida, la cultura de relación con la naturaleza que hace que se tengan códigos y valores éticos de comunidad, obviamente con sus propias particularidades[7], es el ethos comunal lo que norma la vida comunal o comunitaria, lo colectivo. Por tanto, la cultura moderna occidental de “cemento”, individualista, personalista, protagonista y de angurria de poder, no estaría en correspondencia con el holismo a pesar de que las religiones e iglesias occidentales se crearon en un principio en base a estos valores de comunidad (tenemos el ejemplo del principio de la cristiandad, era la comunidad la que prevalecía, pues los mismos cristianos/as se congregaban en comunidades, actualmente existen iglesias que se llaman comunitarias pero y la vivencia cotidiana?).

  1. En esta preponderancia de la comunidad se desarrolla el sentido de hermandad, no importando las diferencias (clase, cultura, raza, etc.). Por cierto, la raza es un invento de la modernidad que cumple un rol de jerarquización, que ahora se ha dado por denominar etnia que, según Verena Stolke s/f) se trata de una forma más sutil o elegante de mantener la jerarquización, como el caso del término indígena.

  1. Las culturas ancestrales, como ya se dijo pasan por un conocimiento intuitivo directo y por tanto por el sentimiento, por escuchar la voz de lo que no se puede ver, es decir del Gran Espíritu, de lo que se denomina en occidente, conciencia. La cultura moderna occidental e incluso las iglesias institucionalizadas, lo están bajo una estructura casi estatal, por tanto de jerarquización y obviamente de poder, bajo una racionalidad positivista, habiéndose olvidado el conocimiento directo. Es “ver para creer”, y el primero fue el apóstol Santo Tomás.

  1. Entonces, la vida en comunidad, el holismo, el conocimiento directo intuitivo (sentir, pensar y actuar) acerca al sujeto/a a la fuente vital ya que la subjetividad es plenamente vivida, por tanto es objetiva.  Así, la espiritualidad se funde en la identidad, es decir en “reconocerse en…” (Cirese, 1976, citado en Giménez, 1994), en los demás, en el “otro”, y por tanto, en el origen que es como el ayni, nunca acaba,  siempre empieza porque todos nos necesitamos a todos ya que todos/as formamos parte de la creación, del Gran Espíritu.
  2.     
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                                   2da. ed. PADEM-AOS-COSUDE. La Paz.

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                                   Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México.

1996                            La identidad social o el retorno del sujeto en sociología. Instituto de
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                                   Proleg Librería.  Barcelona.

Weber, Max
1964                           Economía y Sociedad. FCE. México. Volumen I.


[1] Disertación como panelista en el Encuentro de formación: Diferencias espirituales, acercamientos interculturales, espiritualidades, culturas e interculturalidad, efectuado el 9 de febrero de 2013 y organizado por el Centro Misionero Maryknoll.
[2] Vale la pena aclarar que el término indígena continúa conllevando un sentido peyorativo ya que, al igual que el término “indio” fue construido desde una visión eurocéntrica.

[3] Espíritus de los animales y objetos, y plantas respectivamente.
[4] Espíritu mediador de la coca.

[5] Reciprocidad.

[6] Masticar la coca comunicándose con su espíritu (Inalmama) para tener claridad de pensamiento.

[7] Reducir la cultura a una expresión cultural como pueden ser las danzas resulta una forma grotesca de definición del concepto de cultura. Lo importante es que una danza, en distintas culturas está relacionada con el ciclo agrícola porque se trata de un determinado ritmo que conlleva una energía particular y que coadyuva con el objetivo que se quiere lograr (sembrar, cosechar, etc.). Se trata de una relación particular de fuerzas que induce al propósito planteado.