domingo, 10 de febrero de 2013

GÉNERO, CULTURA Y SOBREVIVENCIA ECONÓMICA EN CARNAVAL

En esta oportunidad, a través de la sociología en imágenes quiero mostrar cómo las warmis paceñas (mujeres en aymara) se dan modos para sobrevivir de acuerdo a los eventos de temporada. En este caso, se trata del Carnaval en la ciudad de La Paz, donde son principalmente las mujeres quienes se sitúan como vendedoras ambulantes de toda clase de artefactos referidos a la fiesta del carnaval (bolsas de globos, globos con agua, ponchillos de nylon, serpentinas, mistura, espuma, caretas, pelucas, disfraces, comida, etc.).

Por un lado, la falta de generación de empleos en un país pobre como Bolivia obliga, en especial a las clases desposeídas que generalmente pertenecen a culturas consideradas subalternas desde la óptica de la modernidad dominante de los países del norte, y a las mujeres que, se ven obligadas a realizar toda clase de trabajos para ayudar a sus familias.

En tal sentido, me viene a la mente el siguiente cuestionamiento: ¿cómo se puede arribar a una modernidad respetando derechos laborales, culturales y de género? Pues, a pesar de que en Bolivia se está viviendo lo que se ha denominado Proceso de Cambio sustentado en la filosofía del Vivir Bien (Suma Qamaña, Suma Kausay; Ñande Reko), parece que aún se queda en el discurso ya que no se notan cambios significativos en la vida cotidiana, como se aprecia en las imágenes. Sin más preámbulos y dejando que el/la lectora saque sus propias conclusiones pongo dichas imágenes para su consideración.
Vendedora de ponchillos de nylon

Vendedora de globos con agua

Puesto de serpentinas, mistura, cuetillos y otros

Vendedora de bolsas de globos de agua

Vendedora de ponchillos de nylon

Vendedoras de "choripan" (snadwich de chorizo)

Vendedora de "sandwich de chola" (sandwich de cerdo)

Vendedora de espumas

miércoles, 24 de octubre de 2012

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

www.justiciaenlosandes.org/
                                             

                                                bartolinas.blogspot.com


El Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades (PIO) fue aprobado mediante Decreto Supremo N° 29850, en diciembre de 2008; establece los lineamientos generales para aplicar políticas públicas con igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, a partir de seis ejes de acción: 1). Eje Económico, Productivo y Laboral. 2.) Eje Educación. 3). Eje Salud. 4). Eje Violencia en razón de género. 5.) Eje Ciudadanía y Participación Política. 6). Eje: Fortalecimiento Institucional.

El Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades, no contempla mucho lo que es interculturalidad, no se encuentran elementos específicos, eso ha venido después y dentro de lo que es el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades (VIO) Ministerio de Justicia se le ha tratado de dar una visión, una orientación de la interculturalidad sobre todo al eje que tiene que ver a con la lucha contra la violencia, pero en sí, la participación de las mujeres en la justicia indígena o comunitaria se ha quedado en una investigación propiciada por lo que era UNIFEM, hoy ONU – Mujeres, que no se la ha concluido, se ha quedado como un diagnostico de cuál es la participación de la mujer en el ejercicio de la justicia comunitaria y lo rico de esta investigación ha sido que se ha hecho diferenciando tres zonas, por un lado está la zona Andina que contempla lo que son los aymaras, quechuas y afro descendientes, la zona Amazónica con más de treinta pueblos donde están yuracarés, chimanes, sirionós, guarayos, tacanas  etc.,  y la zona del Chaco que contempla fundamentalmente ayoreos, guaraníes, wenayeks y otros. Este diagnóstico identificó cuál es la participación de la mujer en el ejercicio de justicia indígena originaria. La segunda parte tenía que ser una investigación con las lideresas, con las asambleas, con las instancias de la comunidad, pero hasta la fecha no se ha logrado plasmar la cuestión de la participación de la mujer en la justicia comunitaria como tal, sólo existen estudios aislados y muy generales.
Es de lamentar que a las mujeres no se les dé mucho espacio en lo que es el ejercicio de la justicia comunitaria, sin embargo se puede hacer una diferenciación de lo que es la zona Andina, la Amazónica y el Chaco, uno de los pueblos más machistas en cuanto a lo que se denomina usos y costumbres y simbología que se tiene en el imaginario, es el pueblo quechua de la zona Andina, ahí se ha encontrado mucho más incidencia machista, pero si digamos lo rico de estos pueblos hablando primero de Los Andes, es que todo este sistema de lo que es el ejercicio de justicia se maneja más a través de la intervención de la familia o del padrinazgo, los padrinos son los llamados a resolver muchos de los temas que tiene que ver por ejemplo con los conflictos de pareja, porque en la mayoría de las comunidades el ejercicio de la justicia comunitaria esta mas relacionada a los problemas de límite de linderos, ese tipo de cosas, sin embargo los problemas de la pareja no son considerados como problemas para que sean tratados por las autoridades. En las tres zonas se ha encontrado que se tiene el esquema que hay una supremacía masculina sobre la femenina y que la mujer debe obedecer al varón.
Pero en el tema de conflictos en la pareja, en la cultura quechua y aymara funciona mucho esto de los padrinos, pero en los pueblos amazónicos y chaqueños, sí se ve mayor participación de la mujer, porque a partir de las primeras marchas por tierra y territorio se han ido conformando más organizaciones en defensa de los derechos, la APG la misma CIDOB, la CPIB como algo novedoso han empezado a surgir no solo las secretarías de genero sino que se percibe una fuerte participación de las mujeres.  En la parte andina como principal representante tendríamos la Organización de MujeresBartolina Sisa”,  pero haciendo una comparación en la Amazonía y  el Chaco las mujeres están mejor organizadas y con más acciones de defensa hacia las mujeres, con algunas excepciones como el pueblo ayoreo donde se nota fuertemente una actitud patriarcal extrema, incluso se dan feminicidios, éstos también se dan en Los Andes.
En la Amazonía y el Chaco en los problemas que se dan en la pareja también hay la ventaja de que interviene la familia en defensa la mujer porque, a diferencia de Los Andes donde hay una convivencia virilocal, es decir que la mujer cuando se casa va a convivir con la familia del marido, en la mayoría de los pueblos de la Amazonía y el Chaco se da una convivencia uxorilocal, que significa que la convivencia es con la familia de la mujer, esto le de una ventaja a la mujer porque la familia extendida entra a querer resolver los problemas y sale en defensa de los derechos de la mujer, y también otra de las ventajas es que la Asamblea misma o lo que se llama los Cabildos intervienen en los problemas que tienen que ver con las parejas.
En cuanto a la posición de la mujer en el ejercicio de la justicia comunitaria, es un poco forzado decir qué cosas hace la mujer, lo mejor es que ahora que ya hay organizaciones de mujeres ya están participando un poco más pero sobre todo en la regiones amazónicas con la difusión de derechos, pero en general una participación directa la mujer no tiene. Sí en la región Andina se ha dado la restitución de autoridades originarias que viene a ser lo que son mallkus y mama t´allas, pero que es lo que pasa? la mama t´alla aún se queda nomás en una situación figurativa, de acompañamiento, que hace al momento de la verdad la mama t´alla acompaña y da recomendaciones, pero quien lleva la batuta evidentemente es el varón. Lo mismo en los padrinos, las madrinas dan recomendaciones.
Respecto al acoso político se ve que lo complicado es lograr un acuerdo, un encuentro entre lo que es la justicia formal y la justicia comunitaria, hay una subsistencia de ambas justicias, que evidentemente se coordinan en muchos casos, por ejemplo en aquellos de violencia extrema o asesinatos, se denuncian y derivan a la justicia ordinaria. Pero hay otros casos que no se ven porque están ocultos. En el ejercicio de justicia comunitaria, no siempre en casos de conflicto de violencia doméstica, existen comunidades en Los Andes, en los que existe la pena de muerte para el agresor pero de esto nadie se entera, ni la prensa, nadie hace nada, no son difundidos.
Volviendo al tema del acoso político  existe la ley, pero muchos de estos casos no llegan a la justicia ordinaria, a no ser que sea un caso de asesinato, pero en el caso de acoso se quedan muchos casos sin sanción, ya que se encuentra naturalizado el acoso. Por ejemplo se tiene el caso de una mujer concejala de pollera aymara de Ancoraimes en el departamento de La Paz en 2006, que sufrió acoso político, entonces además de una violencia política constituye violencia basada en género y de discriminación cultural. Se tiene conocimiento de este hecho porque fue denunciado ante ACOBOL.
Algo en lo que se reflexionó en el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades es que  se debería ampliar el tratamiento de violencia no sólo a lo que es violencia doméstica sino a lo que es violencia económica, violencia política, trata y tráfico y feminicidio,  plasmados es un plan macro de lucha contra la violencia pero en la práctica se ve que es necesario pero no suficiente el planteamiento de leyes y sanciones, se debería trabajar mucho en la prevención, pero que más que prevención tendríamos que trabajar en lo que yo llamo la deconstrucción de patrones culturales que están naturalizados en el imaginario, tenemos que trabajar en la deconstrucción, es decir desenredar los nudos y volver a envolver como se hace con una lana, es decir analizar donde están los problemas, ideas y actitudes que practicamos de forma automática en la cotidianidad y reconstruir concientemente representaciones y valores de igualdad, respeto, solidaridad, etc. en el imaginario para mejorar no sólo el relacionamiento entre mujeres y hombres, sino entre padres e hijos, mayores y jóvenes, etc. Esto tiene que ver desde analizar las letras de las canciones que escuchamos hasta el tema de educación no sólo formal sino campañas barriales, comunitarias, además de implementación de políticas públicas, formulación de leyes etc., si uno/a no ve como ejercicio de violencia por ejemplo no escuchar al otro, a la otra, la falta de respeto a los mayores, a los niños, etc., entonces nunca vamos a llegar a cambiar como sociedad.
Educar cada día desde lo cotidiano, concientizar a todas las clases sociales a través de diferentes instrumentos, medios masivos como alternativos, etc., la ignorancia es atrevida y cotidiana, por ejemplo los jóvenes de zonas populares son más conscientes de los derechos que los jóvenes de clases medias y altas. Lo mismo sucede entre el campo y ciudad, aún en el campo todos y todas se saludan pero en la ciudad a uno/a lo empujan o pasan cosas peores y nadie dice nada. En resumen no hay conciencia de comunidad, por tanto la tan mentada igualdad de oportunidades se está convirtiendo en un ideal a alcanzar pero aún no es una realidad ni solamente tiene que ver con el tema de género.
En el aspecto de la tenencia de tierra en la Amazonía y el Chaco, en realidad quienes son dueños del territorio son la comunidad, y claro están muy definidos los roles domésticos y los roles públicos de género, pero a la hora de tratar el género y la cultura hay que tener mucha sutileza si se quiere cambiar las relaciones de género porque la concepción cultural de los pueblos ancestrales tiene que ver con la concepción holísta de la naturaleza y cada uno cumple un rol determinado ya que se considera que todas las energías se complementan y mantienen el equilibrio del universo, por ejemplo en la pareja se considera que uno es la mitad del otro, es una cosa sumamente interesante. Entonces se debe hilar fino a la hora de velar por el ejercicio de derechos de todos y todas, y de cada uno/a para no desestructurar ese mundo simbólico que es tan rico y sobre todo el actuar como colectividad, esto no quiero decir que no se tenga que trabajar para que los roles de género se compartan pero sin romper el sentido comunitario, que no solo es la comunidad sino también la familia.
En la zona Andina sucede lo propio, está el chachawarmi que significa la complementariedad de hombre y mujer, pero en la actualidad con la penetración de la modernidad (las cosas malas de la modernidad) en las comunidades muchas veces se lo usa como pretexto para el ejercicio del machismo por parte del hombre. La complementariedad si existe en el imaginario simbólico pero ya en las actitudes cotidianas ya se ha perdido. Por eso es que es tan difícil trabajar el tema de género e interculturalidad, porque si te vas sólo con el género como ha sido visto desde occidente terminas colonizando e imponiendo, dentro de estos aspectos sí se puede dar lugar a transformaciones, sobre todo en el ejercicio de derechos de la mujer, de un mayor compartimiento entre hombres y mujeres, pero sin afectar la cuestión de la visión holista y de equilibrio en lo micro y en lo macro.
El problema en sí de la tenencia de la tierra se da más en Los Andes por el tema del minifundio, ellos dicen que el dueño de la tierra es la familia pero en términos legales el dueño o titular es el varón, entonces resulta que si es la mujer quien participa sólo lo hace en ausencia del varón como un tipo de suplencia, como la participación política está muy ligada a la tenencia de la tierra, es un impedimento de gran importancia. Aunque como aclaré antes ahora se está procurando la participación de la pareja pero aún el papel de la mujer se queda en acompañamiento, sobre todo en los acontecimientos públicos pero la última palabra en la decisión la toma el varón. Al respecto es interesante citar la siguiente observación. Antiguamente los hombres se referían a su pareja diciendo: “mi señora”, ahora generalmente dicen: “mi mujer”. Esto tanto en el área rural como en la ciudad. Ambas expresiones obviamente denotan un sentido de propiedad, pero la primera con qué respeto, en cambio la segunda, no. Esta expresión aún se mantiene en los mayores pero en las actuales generaciones se ha ido perdiendo. No se si tiene que ver con las culturas originarias o con las importadas, sin embargo se trata de otra cultura, del respeto aunque sea de palabra, lo que no quiere decir que no existan desigualdades.
Entonces en el ámbito de participación política las mujeres siguen pidiendo permiso a sus parejas para salir a la luz pública, es decir a participar. Lo que predomina en la supuesta complementariedad es esa concepción de que la mujer es un complemento del hombre, es la idea que subsiste en el mundo de lo simbólico, yo diría en todas las culturas. Si hay complementariedad es porque la mujer es el complemento del hombre pero no el hombre el complemento de la mujer, cuando se debería trabajar en construir una complementariedad recíproca.
Para finalizar, actualmente dentro de las líneas de acción del actual gobierno hablar del tema de descolonización es más factible aunque sea en el discurso, que del tema de despatriarcalización. Es que llegado el momento a los hombres, sean de derecha o de izquierda, indigenistas o mestizos, del gobierno o de la sociedad civil no les conviene aceptar la despatriarcalización, pues para ellos se trata de una  lucha de poderes, cuando debería construirse una verdadera cultura del respeto y de reciprocidad, con pleno ejercicio de derechos tanto individuales como colectivos. En definitiva, se trata de respetar las opciones.






martes, 11 de septiembre de 2012

LA BODA DEL VICEPRESIDENTE EN TIWANAKU: UN ANÁLISIS DESDE LA POLÍTICA Y LA RITUALIDAD


Por qué Tiwanaku?

Las ruinas arqueológicas de Tiwanaku, población ubicada cerca de la ciudad de La Paz son consideradas como un lugar de mucha energía cósmica tanto por los comunarios como por intelectuales, especialmente de la disciplina de la arqueología, como por adeptos a corrientes ideológicas gnósticas esotéricas. También están intelectuales y políticos mestizos e indígenas urbanos quienes, por considerar a Tiwanaku como los orígenes y el centro de la cultura andina (puquinas, tiwanakotas, aymaras y quechuas) quisieron recuperar las prácticas andinas y fundaron movimientos y partidos políticos de corte indianista – kataristas guiados por el paradigma de lo que, en su momento se denominó, el retorno del Pachakuti y propugnaron la celebración del Año Nuevo Aymara en el solsticio del 21 de junio.

Lo paradójico de la situación es que en estas prácticas no participaban los pobladores – comunarios de las estancias rurales de la región ya que como producto de más de 500 años de colonialismo español sus prácticas en cuanto a la ritualidad son sincréticas (prácticas andinas y católicas, o directamente ya son sólo evangélicos) lo que no quiere decir que no tengan una visión holista particular de la espiritualidad. Solamente fue Rufino Phaxsi, lugareño y con conocimientos de medicina natural quien, en alianza con los grupos entusiastas por la recuperación de los elementos simbólicos andinos que se dicen son originarios, e incluso con agencias de turismo, pusieron en marcha de lo que después se denominó el Año Nuevo Aymara, celebración que posteriormente se extendió a distintos lugares del país.

El Consejo de Amawt´as como protagonista central

Ya por 1991 -1992 los comunarios de la región se rebelaron ante la participación individual que tenía Phaxsi y propugnaron un levantamiento a la cabeza de Valentín Mejillones, nacido en la comunidad de Corpa pero con residencia permanente en el barrio de Alto Lima de la ciudad de El Alto. Remarcar esto es muy importante porque las diferencias entre quienes viven en las comunidades y son agricultores y están en permanente relación la naturaleza no es lo mismo que haber nacido en la comunidad y residir en la ciudad. En lo simbólico se pierden ciertas representaciones y se adquieren otras, entonces la identidad cambia ya que esta desde el punto de vista del interaccionismo simbólico, corriente sociológica a la cual me adscribo, la identidad es procesual y no estructural ni estática, por más que se pertenezca a la misma etnia o raza, en este caso, la aymara.

En este contexto, se funda lo que se denominó el Consejo de Amawt´as de Tiwanaku, cuyos integrantes constituían y constituyen hasta el presente, representantes de las 23 comunidades que pertenecen al municipio de Tiwanaku. En algunos casos, estos representantes son “verdaderos” yatiris, que constituyen los magos, sabios o videntes para el mundo aymara. La señal que los legitima como tales, normalmente es haber sido tocados por el rayo, además de que son denominados los Mayores, por su experiencia y por su edad, en otras palabras porque poseen sabiduría por haber “caminado más…” el camino de la vida o thaki. Dentro del Consejo también están quienes son nombrados como representantes sin ser verdaderos yatiris, uno porque en muchas de las comunidades ya no se práctica debido a la penetración de las sectas evangélicas, o también están los denominados “aprendices de yatiris” pero que no están legitimados por una señal de la naturaleza. Ellos, además por su juventud y tener menos recorrido por el camino de la vida son denominados los Menores.

Esta diferenciación resulta muy importante ya que a la hora de poner en funcionamiento el Consejo quienes se apoderan de la celebración del Año Nuevo Aymara son los Menores, cuya lógica por estar más imbuidos de las prácticas racionales occidentales, además apoyados por ONGs católicas y evangélicas además del grupo de adeptos a la ideología del rescate cultural andino antes mencionado, son quienes llevan adelante esta celebración, diríamos para afuera. Toda esta manipulación y hasta imposición que se hace hacia los Mayores, para quienes, como se dijo resultan extrañas éstas prácticas, se convierte en una nueva forma de colonización ya que se llega a discriminar los saberes de los ancianos por ser considerados híbridos y no “puros”, como se pretende estructurar el nuevo ritual supuestamente “originario”. Estos saberes de los Mayores, hoy por hoy vendrían a constituir las prácticas para adentro, es decir en la comunidad.

Sin embargo, algo en lo que se debe incidir es que para los Mayores no parece ser importante la forma como se hace el ritual, es decir, como sabios que son consideran que si en el ritual se invoca a la Pachamama y a también a la Virgen María, no está mal porque lo importante es “con el corazón que se está invocando” y haber solicitado el correspondiente permiso o licencia a las fuerzas de la naturaleza para que éstas se manifiesten y otorguen sus bendiciones y fortunas. Pero eso sí quien hace la ceremonia debe ser “verdadero” yatiri o mago, y como ya expliqué antes, esto está legitimado por las señales que le otorgan la naturaleza, principalmente la caída del rayo (también pueden ser gemelos, haber nacido de pies, tener 6 dedos, etc.).

La mirada del Gobierno de Evo Morales desde la supuesta “recuperación” de la cultura andina

Como mencioné antes, en esta celebración del ANA han participado distintos partidos políticos sobre todo de corte indianista y popular. Entre ellos obviamente uno de los gobiernos que le dio mucha relevancia a la celebración es el de Evo Morales quien incluso fue investido con el bastón de mando por parte de uno de los Menores del Consejo de Amawt´as (Valentín Mejillones). En este sentido, este gobierno se ha propuesto recuperar los elementos simbólicos de lo que supuestamente se cree fue la cultura andina en un modelo estadocéntrico, así, a estas alturas desde mi punto de vista se ha caído en una neocolonización ya que se quiere imponer un discurso y religiosidad supuestamente andina sobre el sincretismo del que ya hablamos que viven cotidianamente los comunarios. Entonces, políticamente tienes esta mirada el gobierno, con un discurso supuestamente o diz que comunitario, se habla de la filosofía del Vivir Bien, del Sumaqamaña, etc., sin embargo se continúa en la lógica de la imposición, de la dominación, de la discriminación y el autoritarismo.

En este contexto, reclutan como aliados a los Menores del Consejo de Amawt´as que, hoy por hoy están divididos entre quienes apoyan al gobierno y aquellos que no, además que los Mayores ya están falleciendo y lamentablemente sus saberes no han sido suficientemente rescatados por los Menores, quienes imbuidos por la modernidad racional occidental ya adquieren otros valores, como ser protagonismo, personalismo, manejo instrumental del poder, precisamente valores bajo los cuales se maneja este gobierno a pesar de mantener un discurso de recuperación de valores ancestrales. Sin embargo, aún no se entiende que la filosofía de vida de los pueblos ancestrales se manejan bajo otra lógica, es holista, integral, intuitiva (de conocimiento directo), va por lo mágico religioso, mientras que la lógica occidental moderna tanto desde la política como desde la academia va fundamentalmente por lo racional. Y en este contexto, particularmente el vicepresidente Álvaro García, desde mi perspectiva fuerza dos lógicas o sistemas ideológicos provenientes de distintas matrices conceptuales,  uno que es el marxista racional occidental que si bien, es reivindicativo contra la opresión se sustenta en la lucha de clases y en la preponderancia o dominio de los dueños de los medios de producción; y otro el comunitarismo que, desde la óptica de la comunidad pasa por la lógica de la solidaridad, del pensar y fundamentalmente del sentir y actuar en colectivo, en reciprocidad, justamente del “caminar con buen corazón” que primordialmente tiene que ver con la espiritualidad y el sentimiento ya que, en realidad “todos nos debemos a todos” (don Policarpio Flores Apaza). Entonces, se podría decir que son dos caminos diferentes.

La acción de la boda como una muestra de esta “recuperación”

En este afán de recuperar la cultura andina frente a más de 500 años de opresión española, el vicepresidente parece querer mostrar mediante esta acción (su boda), un acto de “descolonización” (entre comillas), de reivindicación, de preponderancia de un Estado, evidentemente plurinacional, laico, pero al fin y al cabo dentro del modelo estadocéntrico; de una supuesta recuperación “para afuera” y desde afuera”, pero además “desde arriba” buscando alianzas con los ritualistas Menores de Tiwanaku, aprendices o finalmente quienes sin ser nada manipulan al Consejo de Amawt´as y al interior del mismo Consejo, pues, como se dijo, no se debe olvidar la diferenciación entre Mayores y Menores.  En este marco, se hace una utilización instrumental de los símbolos de la cultura andina, del Consejo y del mismo lugar de Tiwanaku, que pasa por la figuración, por el ego individualista, por el protagonismo, por el discurso político al estilo occidental y, como decía uno de los Mayores, ya fallecido, don Policarpio Flores Apaza, por el afán de mostrar como “show” la cultura andina, el decía, en palabras exactas: “Nuestra cultura no es un show”.

Entonces, que se está recuperando realmente??, la forma, pero no la esencia del mensaje de las culturas ancestrales, ya que ésta, justamente no pasa por el protagonismo ni por la búsqueda de poder político, ni por la figuración individual ni el manejo instrumental, más bien el camino señalado por los ritualistas que orientan a sus autoridades está marcado fundamentalmente por la unidad, la humildad (esto es muy importante), por el bienestar colectivo, por “no hacerle doler el corazón a nadie”, por el diálogo, por la aceptación de las diferencias y a pesar de ello apuntar a la unidad “como un solo hombre”, lo cual, por ejemplo, con el tema del Tipnis no ha ocurrido ya que en ningún momento el gobierno los ha escuchado y los pueblos indígenas justamente han expresado que ellos pertenecen a una cultura del diálogo, que, yo diría, es el mayor ejercicio de democracia que existe. En la comunidad, pueden estar horas de horas expresando sus diferentes puntos de vista pero llegado el momento se arriba a un consenso entre diferentes, por templo, para el caso de Tiwanaku, entre católico y evangélicos, que no es nada fácil.

Pero como no se trata de buenos y malos en ninguna historia, sino desde la posición ideológica que se está mirando la situación, el gobierno al estar inmerso en un modelo estadocéntrico no puede ejercer una democracia inclusiva, además de regirse por valores de la modernidad, individualistas, de competencia, etc., por lo que le es ajeno, en realidad, lo recíproco, lo solidario, lo colectivo, lo horizontal; y en última instancia lo único que conocer es la racionalidad, lo lógico y no el sentir, el sentimiento y el conocimiento directo intuitivo, base de la sabiduría de los pueblos ancestrales, que pasa preponderantemente por lo mágico, por el prodigio.

Tampoco se debe obviar de que el vicepresidente, en un esfuerzo, al parecer, de respetar lo simbólico religioso en cuanto al catolicismo implantado por la colonia en el imaginario de la población boliviana, también tendrá una ceremonia católica, nada más ni nada menos que en la iglesia de San Francisco, construida y representativa de la colonia. Por lo cual, implícitamente existe un reconocimiento del sincretismo que vive el pueblo boliviano ya que, a estas alturas, negarlo sería rayar en la ignorancia porque, nos guste o no, lo mestizo o híbrido está fuertemente instalado en el imaginario de la población boliviana y además, no sólo pasa por el pensamiento, si no por la fe que, no pasa por la racionalidad sino por la subjetividad, y ahí si hay que tratar el tema con pinzas ya que nos remite a la identidad, y en última instancia a la espiritualidad o “camino” (thaki) de cada persona, el “otro” de lo racional, de lo lógico, lo que no se ve de lo que se ve.

Finalmente, desde esta matriz conceptual que constituye el sentimiento y pensamiento andino, al margen de que sean Mayores o Menores, “verdaderos” yatiris (tocados por el rayo) o aprendices de yatiris del Consejo de Amawt´as de Tiwanaku, quienes hagan la ceremonia del casamiento del vicepresidente, para que las energías positivas superiores del Universo o Alajpacha se manifiestan y derramen sus bendiciones sobre la pareja, dependerá fundamentalmente del “corazón con que hagan la ceremonia” quienes lo hagan, y también del “corazón con que estará yendo a pedir el vicepresidente y su novia” a las fuerzas superiores (esto también es así dentro de otras religiones), ya que en el rito es un medio para que se manifiesten energías positivas o negativas, dependiendo de las intenciones de quien pide y quien media, respectivamente. Eso sí, algo sin e qua non es primero pedir permiso o licencia, perdón y agradecimiento para luego hacer la respectiva petición, esto es lo sacro, el camino directo entre el ser humano y el Gran Espíritu.

En ello, nadie puede saber “con qué corazón está yendo el vicepresidente” pero según estos códigos no habría por qué preocuparse realmente ya que si se va a pedir con buen corazón, las energías superiores se manifestaran e irradiarán no solo a la pareja sino al país en su conjunto. De lo contrario, en palabras de los Mayores “tarde o temprano el malo cae por su propio peso” como sucedió con uno de los Menores (Valentín Mejillones quien está preso por delitos de narcotráfico), y todo lo que se hace siempre retorna, sea para bien o para mal, es la ley de la naturaleza, y esa es la visión o vivencia holista, característica de las culturas ancestrales.