domingo, 23 de noviembre de 2014

DE NEO COLONIZACIONES EN TIEMPOS POSTMODERNOS DE "DESCOLONIZACIÓN": EPISTEME vs. SABIDURÍA

Ponencia presentada en el 3º Congreso, Cosmovisiones, Filosofía y Psicología 2014 “El discurso epistemológico de la descolonización frente al destino propuesto por la modernidad” (2 y 3 de octubre de 2014: Hall de la Vicepresidencia de Bolivia y ESFMTHEA).

Para hablar de epistemología  y descolonización primero debemos tener un entendimiento claro de estos términos: epistemología, sabiduría, ontología y postmodernidad.


                              Fuente: mundodesconocido.com

1. Algunas aproximaciones gnoseológicas

La epistemología que fundamentalmente tiene que ver con la filosofía  (origen griego (Parménides y Platón) significa el estudio del "conocimiento" (circunstancias históricas, aprendizaje sociológico y psicológico que llevan a la obtención de conocimiento). Y los criterios más usuales por los cuales se justifica o invalida el conocimiento son: la verdad, objetividad, realidad. Aquí ya tenemos un problema porque el conocimiento no considera la subjetividad.


En Grecia el tipo de conocimiento epistemológico (científico) se oponía a la doxa. La doxa era el conocimiento considerado vulgar u ordinario del ser humano, lo que llamaríamos conocimiento "popular", no sometido a una rigurosa reflexión crítica que daría la objetividad al conocimiento, es decir a la ciencia

   Fuente: grupoleibniz.com                                                Fuente: yalilisocialesedu.blogspot.com

Sin embargo, la sabiduría va a ser la aplicación de los conocimientos de manera inteligente a la experiencia propia obteniendo conclusiones que dan mayor entendimiento, que nos capacitan para reflexionar prácticamente, vivencialmente, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de valores como ser: la verdad, la moral, la ética, lo bueno, lo malo, etc. Esto da lugar a un individuo con buen juicio, con sentido común.

Fuente: chilehumor.com
No solo es conocimiento, sino entendimiento para resolver problemas porque se ha experimentado, tiene mucho que ver con la propia percepción y por tanto con la experiencia objetiva y subjetiva (ejemplo: ser parte en una comunidad rural, migrar a la ciudad y ver cómo cambia la identidad; comprender la desigualdad de género desde la vivencia, así no sólo es en teoría sino por convicción, tratando de ponerse en los zapatos del otro). Recién desde esta vivencia se puede proporcionar consejos. Lo opuesto sería la inmadurez, para decirlo en palabras más fuertes: la estupidez, la locura. En la sabiduría se deben ordenar y discernir todos los conocimientos, es decir que actúa una memoria a largo plazo, experimental y comparativa; lo que se ha experimentado con suficiente frecuencia e intensidad como para que no se borre el recuerdo, se inserte en los esquemas de la consideración de lo bueno y lo malo; en otras palabras es lo que edifica a la persona. La experiencia personal está permanentemente unida a la adquisición de conocimiento, es un proceso de ida y vuelta: adquisición de conocimiento – experimentación – vuelta al conocimiento.

Por tanto existe una amplitud de conocimiento (integralidad, en forma de tejido y no separado) con la profundidad de entendimiento a través de la experiencia, lo único que proporciona sensatez y claridad de juicio que se traduce en el discernimiento: discreción, prudencia, moderación, que se plasman en la práctica, en la vivencia con el entorno, en el relacionamiento con el/la otra. Se sabe utilizar los conocimientos de manera positiva: percibir el entorno, escuchar a los demás, sistematizar lo que dicen (como lo dijo, por qué lo dijo, en qué circunstancias lo dijo), sólo así se puede opinar y/o aconsejar, y por tanto reflexionar con seriedad.
                                                                                                                Fuente: superateatimismo.com
Con la percepción que se haya obtenido en el proceso de sabiduría (conocimiento y entendimiento a través de la experiencia) se accede a la ontología que analiza las diferentes entidades que componen el Universo que, en realidad se trata de una construcción de cada individuo para proporcionarse a sí mismo una explicación existencial (la búsqueda de Dios, de las ideas que expliquen la propia existencia (de tipo mental) y de los sentimientos (de tipo emocional, místico). Y fundamentalmente, la relación entre estas identidades que expliquen de una manera coherente la propia existencia, entonces se trata de un proceso interior más que externo (metafísico) porque a pesar de que las entidades están divididas en abstractas (aquí nos interesa los conceptos) y concretas[1] (lo que nos rodea, lo que está fuera de nosotros: plantas, animales, montañas, planetas, etc.) dependen de la relación que tengamos con estos elementos. Sin embargo de acuerdo a cada contexto o cultura puede variar lo que es abstracto o concreto, dependiendo del conocimiento intuitivo y vivencial (percepción a través de las ideas y de las sensaciones) de cada individuo o grupo social; además de que las entidades abstractas dependerían de las concretas para cobrar significado.

En las culturas premodernas, esta relación de entidades tanto abstractas como concretas, se dio de manera integral, profundamente interrelacionadas y hasta fusionadas, mientras que en la modernidad están separadas, especializadas; sólo en la actualidad se hace el intento de construir una integralidad a partir de la antropología compleja en un contexto acostumbrado a la separación, al desglose, a la clasificación, a la especialización, y a lo lineal.

Para la modernidad, la ontología va a contemplar la entidad del sentido común que se refiere a las diferentes formas de analizar la existencia de algo, que van desde la identificación de algo hasta su desglose en moléculas, átomos, partes del cuerpo, células, etc. que no logra proporcionar un panorama completo de la identidad, dependiendo del grupo cultural, de sus expectativas y de su propia percepción ya que el “sentido común” no hace a todas las culturas ni a todos los tiempos ni espacios. Si hablamos de entidades concretas sí se puede pensar en conceptos comunes denominados universales (por ejemplo los adjetivos como dureza, suavidad, etc.).

La entidad mental es la más difícil de determinar ya que es abstracta (las ideas, el razonamiento, la memoria, incluso el sentimiento, actualmente incluso se habla de inteligencia “emocional”). Sin embargo, aquí viene el problema entre la visión moderna de la medicina para la que el cerebro es netamente material, y otras culturas en las que se conceptualizan las cosas que no se ven tan reales y objetivas como las que se ven o se pueden tocar. En este sentido, la mente resultaría casi imposible de abordarla como objeto de estudio de manera científica, de ser observada, por su inexistencia en el plano físico. Pero este problema sólo se presenta en la cultura moderna y no así en otras ya que para ellas la existencia de otros cuerpos (mental, emocional, espiritual) es tan objetiva como el cuerpo físico (se trata de una concepción metafísica).

Bajo este razonamiento, pensar y hablar de descolonización se refiere a “liberarnos” de un pensamiento racional epistemológico (conocimientos racionales) y recuperar por decirlo así, la doxa (conocimiento "popular") y por ende la sabiduría (recordemos a los sabios ancianos de las culturas ancestrales que guían o guiaban en su accionar a la comunidad).

2. La descolonización ¿utopía o engaño?

En nuestro país, y en general en América Latina[2], conviviendo lado a lado la cultura occidental moderna y las culturas ancestrales que se transculturalizan poco a poco, pues aparentemente se fusionan ambas miradas pero como la ciencia moderna tiene sus propios cánones racionales (creer sólo en lo que se ve, en lo evidente, además de tener una mirada lineal y aislada de los objetos y de los cuerpos), y está relacionada con las instituciones estructurales de la sociedad: Estado, derecho, sistema judicial, economía, academia, educación, salud, maneras de hacer política, e incluso el sistema religioso institucional contrapuesto a su discurso; llegado el momento arrasa con la otredad, con la doxa, con lo "popular", que más está guiada por la intuición inteligente y por la experiencia es decir por la percepción y el sentir. Entonces hablar de descolonización constituiría el desmontaje de todo este sistema racional moderno lineal, especializado, y recuperar y resignificar un sistema acorde a la segunda mirada, basada en la experiencia.

Pero ya hemos dicho que la cultura racional es la dominante pero no niega la existencia de otras culturas presentes en la cotidianidad de los no doctos/as e incluso en las prácticas de los doctos/as, entonces en este escenario es preferible hablar de un contexto postmoderno, en el que para “dar gusto a todos/as” predomina el individuo o ciertos grupos sociales pero ya no la sociedad homogénea puesto que viendo las tensiones entre estas culturas opuestas parece imposible pensar en un bienestar común: unos defienden la modernidad racional y otros lo ancestral intuitivo – inteligente[3]. Por ello me adscribo a la postmodernidad porque va más allá de la modernidad, en un sentido más amplio, no en un nomeimportismo sino en un contexto más donde conviven opuestos, pero no como una situación de desencanto sino como una posibilidad de convivencia entre diferentes, sin hallar e imponer paradigmas comunes por la imposibilidad de encontrar horizontes también comunes.

Así, parecería que la descolonización supuestamente funciona para ciertos grupos sociales en lo que se refiere solamente a la entidad mental o imaginario simbólico puesto que en el plano objetivo se vive en un contexto racional – moderno, en el que el Estado a pesar de querer “rescatar” aparentemente este pensamiento ancestral intuitivo en el imaginario social, resulta ser hegemónico en su accionar moderno racional occidental (neoliberal, tecnológico, consumista, etc.). Por ello, el discurso ideológico político del supuesto rescate (la oposición lo llama discurso “pachamámico”[4]) se convierte en un elemento más de consumo y de alienación, y su duración es breve no llegando a constituir un paradigma de mejoramiento y superación de los principales problemas sociales (pobreza, racismo, inseguridad ciudadana, atención médica y educación mediocres, etc.).


                                          Fuente: centrocultural.coop

En este sentido, como para el postmodernismo lo que importa es cómo se transmite el mensaje, es decir la forma más que el contenido del mensaje, y qué efectos produce este mensaje, lo que sale a la vista en el mensaje de descolonización de un individuo o un grupo (gobierno del MAS) que vive bajo los cánones de la vida moderna: ciudad, consumismo, leyes del derecho romano, instituciones, Estado neoliberal; en resumen una forma de ser “civilizada”, pero propagando un mensaje simbólico de una cultura premoderna agraria: campo, vestimenta de acuerdo a la vida en el medio rural, predominio de la naturaleza, el hecho de akullicar coca pero sin saber su significado ritual[5], etc.; es la forma y no el contenido. Así, entonces no existe una correspondencia ni coherencia entre el mensaje que se quiere dar y el contenido de lo que se vive, es decir entre la teoría (ni siquiera llega a la seriedad de la teoría, sino más bien se trata de una especulación) y el empirismo.

Al igual, la ciencia como está estructurada en base sólo al conocimiento teórico - libresco y no al conocimiento más el entendimiento y la experiencia como es la sabiduría ¿Cómo se podría “descolonizar” si el mensaje o discurso no corresponde a la propia vivencia de los supuestos descolonizadores/as?, más aun, si en la postmodernidad, por la extremada influencia de la epistemología de la cultura occidental se tiende a dar importancia solamente al cuerpo (que se ve y palpa), y no al ser integral (compuesto de partes que no se ven ni se palpan: espíritu, mente, emociones; aparte del cuerpo) del cual tienen plena convicción otras culturas.

Fuente: hoybolivia.com
Así, parecería que la descolonización resulta imposible por estas incongruencias que conlleva, siendo lo único que se consigue querer imponer una percepción de un ideal añorado pero no vivido, por cierto muy respetable, por quienes propugnan este discurso, pero también por muchos oportunistas arrimados al poder que nunca faltan; a quienes lo viven de algún modo en relación con su entorno, por ejemplo a los comunarios/as del área rural. Ahí pongo como ejemplo la imposición e instrumentalización política que se hizo por parte de los citadinos indígenas llamados “pachamámicos” a los comunarios de la región de Tiwanaku con motivo de la celebración del Año Nuevo Aymara diciéndoles cómo debían comportarse en las acciones ritualistas, que se olviden de su vivencia cotidiana sincrética para asumir un supuesto discurso de vuelta a los orígenes, imposible en esta “civilización occidental” que cada vez penetra más en la comunidad rural[6].

Por otro lado, también se cuenta con los hechos sucedidos con la intervención del Tipnis que, después de embaucar con el discurso del respeto a la Madre Tierra se violaron los derechos humanos de los propios dueños de esta ideología, es decir de los propios indígenas. Estas imposiciones más bien constituyen nuevas formas de colonización o neo colonizaciones ya que provienen de parte de indígenas instalados en el poder, a indígenas que no están en el poder, para este caso de indígenas de tierras altas hacia indígenas de tierras bajas.
                                     Fuente: poreltipnis.blogspot.com

Fuente: postlatino.com
Finalmente, para “descolonizar” o para salir de esta episteme racional y retomar a la sabiduría habría que desmontar toda la modernidad y hasta la posmodernidad y sus instituciones con su mirada racional, en especial el Estado, máxima expresión del modelo griego de conocimiento, y diseñar un nuevo modelo de gobierno que recupere formas horizontales de ejercicio democrático (por ejemplo la rotación de cargos en vez de la implantación casi eterna del caudillo) pero también la creación de una nueva epistemología que integre el circuito: conocimiento + entendimiento + experiencia tanto en el campo como en la ciudad, esto quiere decir: conocimiento + trabajo manual + trabajo intelectual = sabiduría; que le otorgue a cada quien su propia percepción existencial en sí, su propia identidad, y por ende su dignidad, lo cual lleva al paradigma tan soñado del respeto al otro/a y a su opción de vida dentro de los límites que impone per se el vivir en sociedad.



[1] La definición moderna va a ser de “objetos” que nos rodean.

[2] Tampoco es exclusivo de esta región del mundo puesto que es bien sabido que en el resto del mundo también existieron culturas ancestrales, cuya influencia continúa hoy por hoy, de alguna manera.

[3] No se debe confundir intuición con instinto.

[4] En alusión a la veneración de la Pachamama (aymara), Madre Tierra o Naturaleza.

[5] Por ejemplo en una oportunidad un expositor del Viceministerio de Descolonización en una presentación expresó que akullicar coca equivalía a seguir una moda, como es la costumbre de masticar chicle, cuando sin ser experto/a en el tema se sabe que la coca para las culturas andinas juega un doble papel de mediación: uno entre los participantes de una reunión para “hallar armonía y entenderse”, y dos, para comunicarse entre el espacio terrenal: Akapacha y el espacio de arriba: Alajpacha).

[6] Para mayor información véase Andia, 2012.

domingo, 24 de agosto de 2014

OPINAN HOMBRES SOBRE FEMINICIDIO



Publicado como: "Monólogo de hombres sobre feminicidio" en LA RAZÓN el 8 de septiembre de 2014.

Fuente: encontactoconelpueblo.blogspot.com

Hoy en el programa Diálogo Abierto de radio Panamericana de la ciudad de La Paz, Bolivia, uno de los temas era el feminicidio. En primer lugar invitaron a puros hombres al debate, yo me pregunto qué saben ellos de lo que tenemos que vivir las mujeres? Será que no invitan a mujeres, y menos a feministas por miedo a que actuemos "incivilizadamente" y seamos "poco serias" y "subjetivas", y no como los "capos" pseudo analistas sabelotodos, y nos tengan que sacar arrastradas por "escandalosas" e "histéricas"?, cuando es nuestra propia vida la que está en juego? 

En segundo lugar, si bien tanto criticaron las afirmaciones del candidato Zabala, en estos "analistas" sabelotodos esta latente la misma mirada patriarcal cuando se refieren al caso de Sofía Calvo ocurrido en la ciudad de Santa Cruz, como la "modelo" asesinada, obviamente priorizando sus atributos físicos sin tomar en cuenta para nada sus capacidades al ser una mujer profesional. Por otro lado, si bien se refieren a los muchos feminicidios hacen énfasis en este caso y no por ejemplo, en el de la muchacha de 18 años asesinada en Llallagua, Potosí. Entonces, la vida de unas vale más que la de otras?? 

 Y finalmente, el sociólogo patriarcal Félix Patsi lo remata diciendo que es comprensible que a los hombres les duela ver que las mujeres somos capaces de hacer las mismas cosas que los hombres y mucho más, que la falta de valores en niños y jóvenes se debía a que antes la madre estaba en la casa y era ella quien inculcaba esos valores, y que ahora que la mujer sale a trabajar existe un vacío. 

O sea que es culpa de las mujeres que no existan valores? Debemos volver a la casa para "educarlos" a los pobrecitos varones para que no maten ni violen? Esto ya es el colmo, el que no puedan dejar de ser animales (conste que no me refiero a ellos despectivamente, es un decir) también es nuestra culpa? 

Y por ultimo si están traumados y dolidos por nuestra gran capacidad que acudan a terapia y que aprendan a respetar y formar a los niños/as en el RESPETO A LA VIDA!!, y si no que se borren del mapa que muy bien estamos sin ellos, solo quienes estén dispuestos al cambio,  que sean parte de una sociedad HUMANA!! Ahí sólo se salvó el "analista" Carlos Bohrt que le contestó a Patsi que ya era un acto de violencia obligar a las mujeres a que estén en la casa, espero que lo haya dicho por convicción y no sólo por quedabien, porque conozco algunitos que están bien para criticar, como en el caso de Zabala, hasta se dicen expertos en género, pero en su vida cotidiana son hasta golpeadores, y bajo el efecto de tragos se hacen los seductores.


                                          
                                         Fuente: 123RF

lunes, 26 de mayo de 2014

SER PARTE DE UNA COMUNIDAD

Publicado en MIRADAS, PÁGINA SIETE. domingo 18 de mayo de 2014


La primera vez que escribí en este espacio lo hice sobre mi visita a  San Pedro de Buena Vista en el Norte de Potosí, la segunda sobre Atenas, Grecia, y ahora sobre un lugar tan distinto y tan igual a Grecia, pero nuestro, Tiwanaku  y sus comunidades, lugares a los que vayamos tienen su propia energía y riqueza, haciéndonos sentir de una u otra manera, identificándonos o no, de acuerdo a nuestras propias percepciones y asociaciones.

Esta vez quiero relatar y reflexionar sobre los varios viajes que realicé a Tiwanaku con motivo de la investigación para mi tesis.

Como dije antes, siempre sentí una fuerte atracción por los aymaras, por el cariño que recibí de ellos siendo niña.  Así, por los años 80 cuando se empezaba a hablar de la celebración del Año Nuevo Aymara, sobre todo en Radio Color FM,  había algo que me atraía, no sabía bien qué iba a encontrar, pero como sea quería ir. Quería saber cuál era la motivación, quién lo organizaba, quiénes asistían, etc., en síntesis ser parte de aquello tan nuevo y sugerente. En esos años ni siquiera pensaba en hacer una tesis.

En este artículo no quiero reiterar lo que ya está publicado en el libro Suma Chuymampi Sarnaqaña, que es el producto de la investigación, sino rememorar mis vivencias y sensaciones, mi aprendizaje y aprehensión de la comunidad, del tiempo y del espacio, de las interrelaciones con los tiwanaqueños, de mi sensación de estar en otra dimensión por la expansión de conciencia que produce el estar en el campo y sea cierto o no, respirar esa energía que real o subjetiva nos hace sentir grandes, pertenecientes a algo o a alguien, y/o como parte de una historia en común cuando se comparte un ritual.

Se tomaba el colectivo del cementerio (no habían minibuses) y la mayoría íbamos parados pero precisamente ahí estaba el encanto, compartir con la gente que iba a sus comunidades. La primera vez significó un acto momentáneo de liberación (salir de mi casa) para participar, percibir y empaparme de la ceremonia que acabó siendo una parte trascendental en mi vida puesto que al final, la celebración del Año Nuevo Aymara se convirtió en un medio para compartir con los comunarios.

La primera vez sólo participé como el resto de la gente, observaba y pensaba que no podía ir más allá porque tenía que atender a mi familia, y sentía una especie de tristeza de lo que hubiera podido hacer. Sin embargo, poco después se me presentó una beca trabajo de una institución que precisamente tendría un encuentro entre los amawt´as (celebrantes) de Tiwanaku y los paqus (celebrantes) de las islas de Taquile y Amantaní del Perú. En esa ocasión, después de compartir, gozar y registrar la diversidad de rituales,  cuando volvíamos a La Paz me asomé tímidamente a preguntarles si sería posible participar y hacer mi trabajo con ellos, y de pronto me sentí aceptada.

Fue un proceso del que me empapé de a poco, como una comunaria más sólo que con ropa de ciudad. En las reuniones me sentía agradecida y admirada de cómo confiaron en mí y me dejaron escuchar y vivir todos sus conflictos. Yo sentía gran emoción como investigadora y un sentimiento por la vida en comunidad, indescriptible.

Parecerá machista mi posición, pues no quiero ir en desmedro de las comunarias, pero en ese momento el sentirme como la única mujer escuchando y viviendo todo aquello fue un hito fundamental en la construcción progresiva de mi autoestima: ya no era más sólo la estudiante y la ama de casa, fue mi primera sensación de empoderamiento, pues este “era un tema de hombres”, incluso me pusieron un poncho y un lluchu. Entonces no era sólo un viaje a Tiwanaku sino un viaje por la vida que me hacía sentir en el siguiente nivel, como en los jueguitos.

Recuerdo que me nombraron madrina de una lata de alcohol caimán y que llegué a la comunidad de Wancollo en motocicleta agarrada a un comunario, o cuando me pidieron que llevara sándwiches, todo sea por la vivencia y la investigación, y esa vez que llegué muy resfriada y me alojaron en el hospital naturista de Wankollo, curándome a punta de mates. Yo escuchaba como hablaban y bebían afuera pero yo no tenía ningún temor y si era así lo disipaba subyugada y sublimada por el momento vivido.

Me dirán que soy idealista pero esa fue mi vivencia, llena de mutuo respeto y con la mayoría de ellos hombres, con quienes casi no nos entendíamos, los más viejitos, pero nos sonreíamos, bebíamos, akullikábamos, y nos sentíamos hermanos, pues ellos me trataban de “hermana”. O aquella vez que hice la caminata con el Consejo de amawt´as a las 4:00 desde Wankollo hasta las ruinas, bebiendo alcohol, akullicando y cantando, con mi grabadora al cuello.

Era otra, mi espíritu era otro, en ese momento nada me faltaba, el tiempo se detenía y sólo existíamos la comunidad y yo, todo era aparente pero en el fondo éramos lo mismo, nos reíamos de nuestras aparentes diferencias como decía don Policarpio, amawt´a del Consejo.

Cuando volví a la ciudad ya no era lo mismo, era una sensación de reducción de conciencia y de volver a la prisión de la ciudad y del hogar, de la diferencia de clases y de culturas. En el campo al recorrer muchas veces sola largas distancias me sentía camino al infinito para llegar y ser bien recibida. Cuando volvía mis dos hijas también me recibían bien pero me decían “hueles a lana de oveja y no me querían besar”, pero yo me sentía feliz.

En esta ocasión fue Tiwanaku pero podría haber sido cualquier otra comunidad, pero eso: la  vida comunal y el sentirme empoderada me cambiaron para siempre. Ustedes dirán y ¿por qué no se va a vivir a la comunidad? La estoy pensando pero obvio, soy mestiza, fundamentalmente en lo simbólico, y así como disfruto de una kispiña en un apthapi, también disfruto de un pollo Copacabana. Ese es el tejido interidentitario e intercultural, a veces contradictorio que late en todo ser humano.








jueves, 24 de octubre de 2013

En la cuna de la democracia: La postmodernidad pasa por la resignificación de la sabiduría y lo femenino

jueves, 24 de octubre de 2013

Artículo publicado en: Página Siete. Rev. Miradas. Sec. EL MEJOR VIAJE DE MI VIDA
Domingo 13 de octubre de 2013






Después de relatarles la forma cómo recuperé una parte de mi identidad que pertenece a la cultura quechua, esta vez sí quiero relatarles un viaje de recreación que realicé a Grecia, hace algunos años.

En mi juventud (de cuerpo) quería conocer la ciudad luz  por constituir, para mí, la cuna de la modernidad: “liberté, igualité y fraternité”, así como quise ser blanca, de cabello rubio y lacio, además, hombre,  y estudiar en París. Y efectivamente cuando estuve allí, como algo simbólico me emocioné al ver Notre Dame, pero también la Torre Eiffel, pues la sensación era como si por fin alcanzaba un pedacito de esa idea de la Ilustración que se creó en mi imaginario simbólico, en de un país colonizado como el nuestro.

Sin embargo, con el transcurso de los años cada vez me intrigaba y sentía que quería y debía ir a Grecia, esas intuiciones que una/o tiene y no sabe por qué, yo lo llamo tinkaso, me parecía que allí iba a encontrar algo, los orígenes de algo que me incumbía.

La vida me brindó la oportunidad de viajar, y me lancé sola al éxito. De solo sobrevolar el  transparente y precioso mar Egeo de color turquesa empecé a emocionarme, más todavía cuando de forma similar a cuando uno/a llega a Bolivia y empieza a escuchar en el avión, música boliviana, en el avión griego se escuchaban zorbas y sirtaquis (música griega) que me llegaban al alma.

Cuando desembarqué en el aeropuerto de Atenas realmente tomé conciencia de que estaba sola en un país extraño y recién me pregunté que hacia yo allí, pero me hice pasar el miedo inicial y como si hubiera ido muchas veces me fui detrás de un grupo de turistas que tomaron el autobús hasta la plaza central “Sindagma”. Por algo dicen “donde estés haz lo que ves”. Cuando llegué a la mencionada plaza dije: “Aquí cerca debe haber un hotelito”, pensando que al llegar a La Paz una llega a San Francisco y ahí mismo está la calle Sagárnaga, y efectivamente, cerca de “Sindagma” estaba el barrio de “La Plaka”, algo muy tradicional, con sus callejuelas estrechas y sus casitas blancas de techo azul. Pero lo más hermoso era que subiendo de manera similar a la Sagárnaga, al final se encontraban las ruinas griegas y obvio, la Acrópolis.

Fui rapidísimo a un hotel, me bañé y cambié y de ahí a conocer. Llegué a un lugar del cual se veía de noche la Acrópolis iluminada, realmente quedé absorta y maravillada, y como buena admiradora de la modernidad me senté en una mesa y me pedí una copa de vino para sorberla poco a poco al tiempo que observaba semejante maravilla.

Al día siguiente, me levanté temprano y de ahí a trepar una senda de calvario con un calor que me quemaba los pies, para, al final, llegar satisfecha a la puerta de la misma Acrópolis. La entrada a la Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada los Propileos, a su lado derecho y frontal se encuentra el Templo de Atenea Niké, y originalmente, una gran estatua de bronce de Atenea se encontraba en el centro es.wikipedia.org/wiki/. En la mitología griega Atenea es hija de Zeus, nació ya adulta, de su frente, cuando Hefesto le abrió la cabeza con un hacha para curarlo de los dolores que le atormentaban. Atenea es la diosa de la sabiduría, de las artes y de la artesanía. Representa la inteligencia creadora. Es patrona de los ceramistas, de los tejedores, constructores y otros artesanos. Es una diosa guerrera, pero carece del carácter violento e irreflexivo de Ares, sino que se sirve de la valentía prudente, como se aprecia en la Ilíada. También personifica la inteligencia (clara  herencia de la figura de su madre) y la sabiduría. aliso.pntic.mec.es/agalle17/dioses/atenea.html‎.

¿Por qué les cuento este significado? Porque al sentirme parte de ese conglomerado de ruinas admiré y me identifiqué con Atenea ya que considero que nací adulta al encontrar mi identidad perdida por años, además de mi carácter guerrero que, con el tiempo se fue puliendo y convirtiendo en valentía y firmeza sin bajar nunca la guardia en las luchas cotidianas. Por otro lado, me resultó paradójico que, Grecia, cuna de la modernidad y por ende de la democracia concebida por los hombres, no haya permitido el voto a las mujeres y a los esclavos, teniendo a Atenea como diosa de la sabiduría y sobre todo que represente a la inteligencia creadora.

Inmediatamente me puse a reflexionar que justamente nuestras culturas ancestrales valoraban y valoran, ante todo, la sabiduría entendida como experiencia vivida y convicción, asunto que aprendí de don Policarpio Flores, yatiri de la comunidad de Kaluyo, provincia Ingavi, y no solamente los conocimientos adquiridos en forma libresca, característica de la modernidad. Por ello yo le pedí a la vida que, aparte de conocimientos teóricos me proporcione ante todo sabiduría, para arribar a la “verdad”, obviamente mi verdad,c como analizan Pierre Hadot y Michel Foucault : desde los ejercicios espirituales a las “prácticas de si” (Michael Chase. CNRS UPR 76/Centre Jean Pépin Villejuif-Paris).

Finalmente, tenía que ser una diosa mujer quien represente la creatividad, por lo que parece que al fin seremos reconocidas como orientadoras de las sociedades presentes y futuras interculturales.

             
 

martes, 6 de agosto de 2013

DEL ESTIGMA A LA PLENITUD



Artículo publicado en: Página Siete. Rev. Miradas. Sec. EL MEJOR VIAJE DE MI VIDA
Domingo 4 de agosto de 2013



San Pedro de Buena Vista
Norte de Potosí

                                skyscraperlife.com

De un momento a otro me invitaron a escribir sobre el mejor viaje de mi vida. Al principio pensé en relatar un viaje especial de recreación y conocimiento de otras culturas que hice, pero luego recordé un viaje muy importante para mí porque me permitió encontrar el otro referente de mi identidad.

Mis padres se divorciaron antes de que yo naciera y prácticamente me crié con mis abuelos maternos ya que mi madre se fue tras el  “sueño americano”, y mi padre permaneció en la sombra durante muchos años. Yo me miraba al espejo y no me parecía ni a mi madre ni a mis abuelos, ellos eran blancos y yo morena, y no sólo eso, en mi infancia, cuando les hacía renegar, el peor insulto que recibía era “Tienes un carácter terrible, igual a tu papá”, y yo decía ¿quién será mi papá?, ¿un demonio?

Un día, cuando tenía 6 años mi papi se apareció en el colegio y le dejaron verme, algo que había sido prohibido en el colegio por mis abuelos. Hasta ahora recuerdo como temblaba y sinceramente creí que era un demonio, más porque estaba vestido de negro, pero claro, lo vi y me reconocí físicamente, ambos teníamos el cabello muy crespo, éramos morenos y teníamos la misma mirada. Él trataba de acercarse a mí pero yo, paralizada, no lo dejaba por lo que me decían de él, pues yo no quería parecerme a mi padre.

Pasó el tiempo y mi padre permaneció en el olvido y yo trataba de parecerme a mi familia materna pero esto no sucedía ni en pensamiento. Ya, adolescente y adulta me encontré un par de veces con él pero no lográbamos comunicarnos ya que él, resentido con mi abuelo materno lo único que hacía era hablarme mal de él, y esto yo no lo podía permitir puesto que había sido mi único referente paterno y masculino en mi vida, así que una vez más lo alejé de mi vida.  Pero también notaba que nos parecíamos mucho en el carácter, con eso peor, yo me sentía miserable, no sólo por ello sino porque ni físicamente ni en ideas encontraba eco en mi familia materna que se consideraba de clase media alta.

Ustedes dirán qué rato llega el viaje, bueno, mi padre enfermó gravemente y como yo consideraba que no teníamos lazos que nos unieran no lo fui a ver a pesar de que en dos ocasiones mis hermanos por línea paterna me buscaron, compartimos pero consideré que no teníamos ideas en común, eran de derecha, pro imperialistas y lo que es peor, machistas. Para esa época yo ya era socióloga, de izquierda y encantada con los llamados “indios” de quienes recibí mucho cariño en mi infancia, y no sentía ninguna identificación con ninguna familia.

Cuando mi padre ya estaba agonizando me volvieron a llamar, fui a verlo y ahí solamente atiné a decirle que me perdonara (no sabía muy bien por qué) y que yo también lo perdonaba (tampoco sabía exactamente de qué, posiblemente de su abandono pero también de que, en su dolor tratara de invalorar la figura de mi abuelo). Falleció y fui sola al entierro, tampoco quería saber nada de mis medios hermanos, sin embargo por las palabras que dirigió mi hermano en homenaje a mi padre recién me enteré que él había sido de una familia humilde y que nació en el Norte de Potosí, en San Pedro de Buena Vista. Que salió a muy temprana edad y con mucho esfuerzo se hizo ingeniero agrónomo (cosa que yo sabía) obteniendo becas en el exterior, pero lo más sorprendente fue escuchar contar como nuestro padre había ayudado a muchos comunarios y que siempre fue solidario con la gente pobre, especialmente, campesina.

Al escuchar lloré tanto porque recién descubría por qué tenía ese sentimiento tan fuerte hacia los indígenas. Agradecí por ser su hija y recién ahí empezó nuestra relación, antes, sus rencores por mi familia materna impidieron tener esta comunicación. El día que presenté mi primera publicación, al salir del evento me comunicaron que había fallecido, esto lo consideré como el mejor regalo que me dejó: el ojo crítico y la persistencia.

Fui hasta San Pedro de Buena vista, por un camino de terror, un paisaje hermoso de valle que subía y bajaba y volvía a subir, llegué muerta de miedo pero nuevamente lloré al conocer la casa en la que había vivido y al escuchar que los sanpedreños como muchos pueblos del Norte de Potosí se caracterizaban por ser muy guerreros. No saben el alivio que sentí después de encontrarme con este referente identitario que me faltó casi mitad de mi vida, yo pertenecía allí, y de ahí mi carácter “terrible” ¿por qué? Porque yo era guerrera pero mujer. Hoy por hoy me considero mestiza guerrera de sangre quechua, de corazón aymara y feminista, reivindicando también a mi madre quien no soportó el machismo típico de los pueblos andinos.

Pelea de Toros
San Pedro de Buena Vista

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domingo, 28 de abril de 2013

CRISIS DE ESPIRITUALIDAD EN OCCIDENTE Y UN ACERCAMIENTO A LAS ESPIRITUALIDADES ANCESTRALES[1]





masharateatro.blogspot.com

1. Algunos conceptos teóricos
                                                                                                  
Aunque al partir de herramientas teóricas ya se cae en el error de ver como punto de partida la  racionalidad occidental moderna vamos a utilizarlas para un mejor entendimiento de la temática puesto que nuestro ser está   acostumbrado a esta forma de conocimiento.

En principio creo que el tema de la espiritualidad tiene que ver con la identidad del sujeto/a, es decir que en la medida de que se reconozca en algo o alguien (Cirese, 1976, citado en Giménez, 1994) el sujeto/a construye su mundo simbólico, es decir su propia subjetividad, se trata de un espejo en el cual reflejarse y considerar como una verdad, su verdad. Sin embargo, el concepto de identidad voy a enfocar desde la corriente sociológica del interaccionismo simbólico (Blummer, 1937; Goffman, 1959)

que lo concibe como un elemento humano con movilidad y plasticidad que varía de acuerdo a las distintas interacciones sociales, por lo que posee un carácter procesual y no estructural y por tanto, permanentemente dinámica. De ahí que pueda cambiar en el tiempo y esta dinámica es inherente a todo el universo, obviamente incluyendo al ser humano.

Por otra parte, otro pilar fundamental en esta estructura del ser constituye la cultura, concepto que proviene de la antropología (Geertz, 1987) y es concebido como un sistema simbólico en el que los significados o sentidos de las cosas son transmitidos históricamente y son encarnados en formas simbólicas en el imaginario individual y colectivo que constituyen sus códigos de expresión. Por ejemplo, en el tema de la transición de la vida a la muerte, según la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross   (1981), cuando se está recorriendo el camino hacia el otro lado el sujeto/a que se encuentra en esta transición se relaciona con imágenes propias de su mundo simbólico construido en vida (formas que son parte de cada religión y/o espiritualidad). Pero como la identidad es procesual y dinámica se puede ir construyendo un tejido interidentitario y por tanto intercultural, es decir que el paso no sería transcultural sino inter, ya que permanecen algunos símbolos y se aprenden y aprehenden otros; por lo que pueden convivir en un mismo sujeto/a al mismo tiempo, elementos simbólicos similares e incluso opuestos. Es muy importante recalcar que esto no se entiende con la mente racional sino con la mente superior intuitiva.

Finalmente, como último pilar de esta estructura está la espiritualidad que fundamentalmente está relacionada con la trascendencia del sujeto. Se debe destacar que este concepto ha sido poco trabajado por la racionalidad occidental académica, es más se ha tendido a negarla por no proporcionar ninguna evidencia ante la ciencia, cuyo principal paradigma constituye la objetividad o la supuesta objetividad de las cosas. Uno de los únicos estudiosos de occidente que ha abordado la espiritualidad es Foucault, que la define como una búsqueda de la verdad que ilumina al sujeto y perfecciona el espíritu, y en mis palabras, el espíritu a través del que habla el Gran Espíritu (fuente vital) y transmite su mensaje a la sociedad.

2. Mente racional y mente racional intuitiva

Como parte del título de este trabajo es crisis de la espiritualidad en occidente,  en base a los conceptos anteriores una pregunta podría ser. ¿En qué momento se entró en esta crisis en occidente? Para ello habría que preguntarse si el mensaje de las religiones que son parte de las culturas de occidente coincide con las formas de vida propias de la cultura occidental (menos contacto con la naturaleza, mercantilismo, consumismo, violencia, ambición de poder, discriminación de culturas, de clases sociales, de género, etc.). En tal sentido, la vivencia de la fe es coherente con este estilo de vida?

Para no alargarme prefiero centrarme en la filosofía vivencial de un código de valores éticos y morales de las culturas ancestrales, pero que no pasa por el sujeto/a de raíces indígenas[2] que vive en la ciudad sino, ante todo que vive en comunidad y en relación con la naturaleza, y más precisamente, en el conocimiento vivencial de los Mayores o ancianos que, por cierto ya están muriendo, es decir de los sabios llamados en la cultura andina: yatiris (aymara) o amawt´as (quechua) quienes constituyen la autoridad para regir éticamente a la comunidad aconsejando a las autoridades y a toda la comunidad.  En realidad estos ancianos y ancianas sabias existen en varias culturas ancestrales, no sólo de Bolivia sino de todo el mundo pero mi experiencia directa es con la cultura andina, y haciendo una comparación entre ellas, en la esencia el mensaje prácticamente es el mismo, aunque existan variaciones en las formas.

Lo que caracteriza a estas personas es que, justamente poseen un conocimiento directo, intuitivo (los tinkazos o corazonadas, el sentimiento, la percepción). Este conocimiento se viene a constituir en sabiduría ya que está compuesto de señales, destrezas y vivencias, al contrario de occidente, donde el conocimiento sobre todo es libresco y académico, y no tanto vivencial. A la persona que posee este tipo de conocimiento (Weber, 1964) va a denominar mágico – religioso, no institucionalizado (no se trata de una iglesia como institución donde la carrera se la hace mediante el estudio si bien comienza por lo que se denomina vocación religiosa). El mago es aquella persona señalada,  sin embargo cada persona posee un mago interior pero muchas veces no somos concientes de ello (pues se trata de un despertar espiritual) la mente racional occidental obnubila el conocimiento directo a la fuente vital y evita que la persona sea portadora del mensaje del Gran Espíritu a la sociedad.

Entonces lo que yo puedo contarles son algunas características de esta visión cosmológica que tienen las culturas andinas para percibir la diferencia con las culturas occidentales y con las iglesias de occidente que en un principio también tuvieron una estrecha relación con la naturaleza.

2.1 ¿Quiénes son los yatiris?












Don Andrés Huanca  Don Feliciano Quispe  Don Sebastián Quispe. Comunidades de Tiwanaku

Son los maestros ritualistas y poseen las siguientes características:

Ø  Viven en la comunidad rural.

Ø  Son agricultores, por tanto están en PERMANENTE RELACIÓN CON LA NATURALEZA.

Ø  Generalmente son ancianos, por lo que se los denomina Mayores.

Ø  Tienen mayor experiencia. Han “caminado más”, son jaq´i (persona).

Ø   Están marcados por alguna señal de la Naturaleza.

Ø  Realizan prácticas sincréticas (entre ofrendas andinas y católicas).

Ø  También hay mujeres ritualistas y ellas se denominan Mama T´allas.

2.2 Principios importantes para los maestros ritualistas

Ø  Si se descubre que se tiene las señales de la Naturaleza y se aprende a leer en coca NO SE DEBE LEER ASÍ NOMÁS, SIN PERMISO porque todo puede volverse contra el yatiri y para la persona que está leyendo ya que se trata de una relación simbólica ritual con las fuerzas superiores mediante el espíritu de la coca.

Ø  La mayor señal es haber sido tocado por el rayo, si han sido tocados en martes o viernes están destinados a ser Maestros de la oscuridad o layqas (brujos).  Si han sido tocados en lunes, miércoles o jueves es para servir a la Pachamama. Si es en sábado o domingo, es para SERVIR A TODOS.

Ø  Si se han iniciado en un lugar sagrado son consagrados como MAESTROS DE LA CLARIDAD. Si se lee y ofrenda sin permiso son MAESTROS DE LA OSCURIDAD. También hay lugares específicos para iniciarse para hacer el mal.

Ø  Para pedir permiso DEBEN HABERSE INICIADO en un lugar sagrado o WAK´A por OTRO MAESTRO INICIADO hasta llegar al JACH´A ACHACHILA. Para los Maestros de Tiwanaku es en la iglesia de Waqui (no importa el sincretismo sino el LUGAR, TAMBIÉN MARCADO POR LA NATURALEZA: este es el holismo).

Ø  En el sincretismo, lo importante es la ESENCIA y no la forma, por ello los Maestros de Tiwanaku trabajan con la energía del RAYO que se denomina: Illapa, Tata Santiago o Arcángel Miguel.

Ø  Existen grados entre los señalados por la Naturaleza, los yatiris son sabios y por tanto unen el cielo con la tierra. Deben tener BUEN PENSAMIENTO.

2.3 Sentido de las peticiones a las Illas,  Ispallas[3] y deidades ancestrales


Don Policarpio Flores (yatiri de Qaluyu – Tiwanaku

Ø  Que no nos hagan faltar nada para estar COMPLETO (en todos los planos: material, emocional, mental y espiritual). Tener armonía.

Ø  Que nos den un BUEN CORAZÓN (buen pensamiento, sentimiento y accionar).

Ø  Que nos den CH´AMA  (valor y coraje y que nos quiten el temor).

Ø  Que nos den MIRADA Y PASO FIRME.

Ø  Que nos den QAMASA (fuerza psicológica para tener valor y coraje: ch´ama).

Ø  Que nos den QAMASA para PONERSE DE PIE Y CAMINAR JUNTOS COMO UNO SOLO.

2.4 Significados y códigos de ética  en la cosmovisión de los yatiris

Ø  Se debe ser bueno/a ya que el malo/a tarde o temprano cae por su propio peso. Es la ley de la Naturaleza, y también es precepto de culturas orientales, denominándose karma.

Ø  Se debe respetar a todo ser de la Naturaleza ya que es un ser vivo como nosotros.
Ø  Se debe actuar en comunidad mediante la ESCUCHA, EL DIÁLOGO (a esto ayuda la coca Inalmama[4]), Y EL CONSENSO, y no por imposición.

Ø  Se debe caminar como UNO SOLO y no de forma individual, personalista, imponiendo el poder sobre otros. Todo esto es pasajero y se lo lleva el viento, lo que permanece es el AYLLU (la comunidad) ya que TODOS NOS DEBEMOS A TODOS, este es el AYNI. Nadie es por sí mismo, sino por el otro (identidad).
Ø  El ayni[5] es ser hermanos, nunca acaba, siempre empieza porque todos nos necesitamos, todos estamos en lo mismo, por eso se debe ser HUMILDES.

Ø  Se debe decir siempre la verdad, mostrarnos como somos y estar felices de ser hijos de estas tierras y de la Pachamama.

Ø  Se debe velar por TODOS, tener ese sentimiento hasta por los invasores que se empeñan en destruirlo.

Ø  Se debe akullicar[6] con fe y no criticar a nadie porque la Inalmama escucha.

Ø  No se debe sentir rabia por nadie.

Ø  Se debe hacer cumplir el código ama sua, ama llulla, ama kella  (no ser flojo, mentiroso o ladrón). Ese es q´ara (abusador) “El daño no se lo haces al otro, sino a ti mismo porque no olvides que todo retorna” (Policarpio Flores, yatiri de Qaluyu, Tiwanaku).

3. Algunas conclusiones

  1. La condición sine qua non para el acercamiento a las culturas andinas significa la relación integral (holismo) del sujeto con la naturaleza, donde el propio sujeto/a es parte de la naturaleza, es un ser vivo más que debe estar en equilibrio con ella.

  1.  La Naturaleza constituye la expresión del Gran Espíritu como lo llaman ellos o fuente vital.

  1. De ello se puede concluir que la subjetividad, es decir el sentido que se le da a las cosas coincide con la vivencia cotidiana que se tiene en permanente relación con la naturaleza “Ser agradecidos por los frutos que nos da la madre tierra”, es decir con la objetividad: sembrar y cosechar sus propios frutos.

De lo anterior se puede incidir que:

  1. No es lo llamado indígena propiamente dicho lo diferente, sino la forma de vida, la cultura de relación con la naturaleza que hace que se tengan códigos y valores éticos de comunidad, obviamente con sus propias particularidades[7], es el ethos comunal lo que norma la vida comunal o comunitaria, lo colectivo. Por tanto, la cultura moderna occidental de “cemento”, individualista, personalista, protagonista y de angurria de poder, no estaría en correspondencia con el holismo a pesar de que las religiones e iglesias occidentales se crearon en un principio en base a estos valores de comunidad (tenemos el ejemplo del principio de la cristiandad, era la comunidad la que prevalecía, pues los mismos cristianos/as se congregaban en comunidades, actualmente existen iglesias que se llaman comunitarias pero y la vivencia cotidiana?).

  1. En esta preponderancia de la comunidad se desarrolla el sentido de hermandad, no importando las diferencias (clase, cultura, raza, etc.). Por cierto, la raza es un invento de la modernidad que cumple un rol de jerarquización, que ahora se ha dado por denominar etnia que, según Verena Stolke s/f) se trata de una forma más sutil o elegante de mantener la jerarquización, como el caso del término indígena.

  1. Las culturas ancestrales, como ya se dijo pasan por un conocimiento intuitivo directo y por tanto por el sentimiento, por escuchar la voz de lo que no se puede ver, es decir del Gran Espíritu, de lo que se denomina en occidente, conciencia. La cultura moderna occidental e incluso las iglesias institucionalizadas, lo están bajo una estructura casi estatal, por tanto de jerarquización y obviamente de poder, bajo una racionalidad positivista, habiéndose olvidado el conocimiento directo. Es “ver para creer”, y el primero fue el apóstol Santo Tomás.

  1. Entonces, la vida en comunidad, el holismo, el conocimiento directo intuitivo (sentir, pensar y actuar) acerca al sujeto/a a la fuente vital ya que la subjetividad es plenamente vivida, por tanto es objetiva.  Así, la espiritualidad se funde en la identidad, es decir en “reconocerse en…” (Cirese, 1976, citado en Giménez, 1994), en los demás, en el “otro”, y por tanto, en el origen que es como el ayni, nunca acaba,  siempre empieza porque todos nos necesitamos a todos ya que todos/as formamos parte de la creación, del Gran Espíritu.
  2.     
    BIBLIOGRAFÍA 

Andia, Elizabeth
2012                            Suma chuymampi sanaqaña (Caminar con buen corazón): Historia del Consejo de Amawt´as de Tiwanaku. Plural editores-Librería Armonía-ISEAT. La Paz.

Flores, Policarpio; Montes, Fernando; Andia, Elizabeth; Huanacuni, Fernando
2005                            El hombre que volvió a nacer: Vida, saberes y reflexiones de un amawt’a de
                                   Tiwanaku. Plural editores-Universidad de la Cordillera-Armonía. La Paz, 1999.
                                   2da. ed. PADEM-AOS-COSUDE. La Paz.

Foucault , Michel
1979                           Microfísica del poder. Ediciones de la Piqueta. Madrid.


Geertz , Clifford
1987                           La interpretación de las culturas. GEDISA. México.

Giménez, Gilberto
1994                            La teoría y el análisis de la cultura. (Problemas teóricos y metodológicos).En:
                                   Metodología y cultura. (Jorge A. González y Jesús Galindo Cáceres, coords.). 
                                   Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México.

1996                            La identidad social o el retorno del sujeto en sociología. Instituto de
                                    Investigaciones Sociales de la UNAM. México.

Goffman, Erving
1986                           Estigma. La identidad deteriorada. Amorrortu. Buenos Aires.

bler-Ross, Elisabeth
1981                           Living With Death & Dying. Simon & Schuster/Touchstone.

Stolcke, Verena                    
s/f                               ¿Es el sexo para el género como la raza para la etnicidad?”.
                                   Proleg Librería.  Barcelona.

Weber, Max
1964                           Economía y Sociedad. FCE. México. Volumen I.


[1] Disertación como panelista en el Encuentro de formación: Diferencias espirituales, acercamientos interculturales, espiritualidades, culturas e interculturalidad, efectuado el 9 de febrero de 2013 y organizado por el Centro Misionero Maryknoll.
[2] Vale la pena aclarar que el término indígena continúa conllevando un sentido peyorativo ya que, al igual que el término “indio” fue construido desde una visión eurocéntrica.

[3] Espíritus de los animales y objetos, y plantas respectivamente.
[4] Espíritu mediador de la coca.

[5] Reciprocidad.

[6] Masticar la coca comunicándose con su espíritu (Inalmama) para tener claridad de pensamiento.

[7] Reducir la cultura a una expresión cultural como pueden ser las danzas resulta una forma grotesca de definición del concepto de cultura. Lo importante es que una danza, en distintas culturas está relacionada con el ciclo agrícola porque se trata de un determinado ritmo que conlleva una energía particular y que coadyuva con el objetivo que se quiere lograr (sembrar, cosechar, etc.). Se trata de una relación particular de fuerzas que induce al propósito planteado.